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  <title>Anarchy Pub Most Recent Posts</title>
  <updated>2026-10-31T14:22:56.380143+00:00</updated>
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    <name>Anarchy Pub</name>
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  <subtitle>Most recent posts on Anarchy Pub</subtitle>
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    <id>https://capucin.run/2026/10/30/ulunov/</id>
    <title>Лекция: Кому нужны арестанские понятия</title>
    <updated>2026-10-30T07:02:00+00:00</updated>
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      <name>capucin</name>
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    <content type="html">&lt;p&gt;Социолог и бывший заключенный гликерий улунов прочтет лекцию на тему «Кому нужны арестанские понятия? Распространение криминальных идеологий в местах лишения свободы». Мероприятие состоится онлайн 4 ноября в 14:00.&lt;br&gt;Анонс лекции:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Новобранцы российских тюрем, как правило, не разгадывают загадки про стулья и даже не всегда пьют чифирь «за воров». Однако «арестантский» дискурс продолжает воспроизводиться в среде новых поколений российских заключённых, даже среди далёких от криминала. Иногда этот дискурс касается того, как «правильно» выбрасывать мусор или брить тело, а иногда – того, как провести следующие 10 лет жизни.&lt;br&gt;4 ноября в 14:00 по спб поговорим о том, как государство (не) борется с криминальными идеологиями и что мы благодаря этому узнаём, почему «тюрьмы уже не те» и в каком виде сейчас существует этот дискурс, как и зачем новобранцы учат арестанские понятия и что в тюрьме говорят вместо «зашквар».&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Условия участия: регистрация в телеграм-боте проекта &lt;em&gt;Стены рушатся&lt;/em&gt; &lt;a href="https://t.me/wallswillfallbot"&gt;@wallswillfallbot&lt;/a&gt; за любой донат в поддежку &lt;a href="https://t.me/s/freedomforanna/7"&gt;Анны Лугининой&lt;/a&gt;. Карта &lt;code&gt;2200 3961 1183 8385&lt;/code&gt;, Юлия Сергеевна Ж. В описании перевода укажите «сбор для Ани».&lt;/p&gt;
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    <published>2026-10-30T07:02:00+00:00</published>
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    <id>https://anarquismos.hipereditor.cc/la-insurreccion-es-la-unica-manera-de-escapar/</id>
    <title>Comité Invisible: «La insurrección es la única manera de escapar de la trampa electoral que se avecina»</title>
    <updated>2026-10-20T12:30:00+00:00</updated>
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      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
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    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;em&gt;El alcalde de Limoges ha sabido definir con insospechada exactitud la revuelta de los estudiantes franceses. En declaraciones ante los medios, mientras observaba impotente como ardía el Ayuntamiento de la ciudad —ese engendro kitsch— dijo: “No se trata de una travesura ni de una bobada sino de odio. Odio a la bandera francesa, odio a las instituciones, odio a los directores de instituto, odio a los maderos, odio a los políticos, odio a todo lo que encarna la autoridad”. Más allá de las enormes diferencias entre las situaciones que se desarrollan a ambos lados de los pirineos, la entrevista resuena con las discusiones de estrategia y táctica que se están dando actualmente por estos lares. O, mejor dicho, genera fuertes disonancias con las posiciones hegemónicas en este país, puesto que en el Estado español la perspectiva sostenida en la entrevista brilla por su ausencia. &lt;a href="https://frustrationmagazine.fr/rejoindre-les-lyceens-et-devenir"&gt;Aquí puede leerse la entrevista&lt;/a&gt; en su sitio original, en francés.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Azar del calendario o signo de los tiempos, en cualquier caso, es en plena revuelta de la juventud y en vísperas de un posible “retorno de los Chalecos Amarillos”, cuando el Comité Invisible publica su &lt;em&gt;Manual de supervivencia&lt;/em&gt;. Desde hace una veintena de años, a través de &lt;a href="https://www.elsaltodiario.com/control-social/sobre-manifiesto-conspiracionista-libro-pepitas-venganza-torno-alma-conspiraciones-covid-pandemia"&gt;sus libros de intervención&lt;/a&gt; (&lt;em&gt;La insurrección que viene&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;A nuestros amigos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Ahora…&lt;/em&gt;), este colectivo ha sabido tanto inspirar como hacer balances críticos de las sucesivas oleadas de revuelta y de las situaciones que se han producido a partir de ellas. Con su Manual de supervivencia transmite un pensamiento exigente, duro, sin concesiones ni halagos, autocrítico, pero que también sabe mostrarse generoso y honesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas de las cuestiones que plantea son, a veces, también las nuestras, del mismo modo que, en definitiva, son las de muchas personas frustradas por las derrotas y el sentimiento de impotencia: ¿cómo pensar las repetidas derrotas a pesar de la persistencia de formas de conflictividad? ¿Qué balance hay que sacar de ello? ¿Cómo sobrevivir al momento? ¿Cómo prospera el enemigo? ¿Cómo afrontar con seriedad y estrategia al capital y retomar verdaderamente la ética y la perspectiva revolucionarias?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asumiendo su crítica del espacio público, sus intervenciones siguen siendo escasas, pero dos colaboradores del Comité Invisible han respondido a nuestras preguntas sobre el libro y para aportar su propio análisis del momento que estamos atravesando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El &lt;em&gt;Manual de supervivencia&lt;/em&gt; explica que los Chalecos Amarillos han hecho realidad una forma de insurrección que los autónomos llevaban mucho tiempo esperando, pero que lo han hecho sin ellos: es decir, se trata de un movimiento nacido del encuentro entre experiencias singulares, hasta entonces aisladas, más que de una organización previa. ¿Existen puntos en común con la revuelta actual de la juventud o se trata de la enésima movilización de izquierdas que reivindica, canalizada, recuperada o incluso saboteada por los sindicatos y los partidos?&lt;/strong&gt;
Lo que está sacudiendo el país en este momento no es un movimiento social, es un movimiento vital. El mundo de los “adultos” al mando conduce a tumba abierta contra el muro; acelera incluso. Le da igual todo, quiere seguir disfrutando hasta la última gota de petróleo. Pretender ser “responsable”, “razonable” y depositario de la “autoridad” es el colmo de su feroz infantilismo. Una sociedad de viejos no puede sino exaltar los valores de la juventud, a falta de ser joven. Quiere todos los signos de la juventud, pero detesta su vitalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los estudiantes de secundaria no tienen ningún motivo para sentirse solidarios con semejante civilización de suicidas. Han visto a sus padres y sus profesores someterse a todas las humillantes aberraciones de la gestión de la covid y luego enredarse en turbias justificaciones para confinarlos y someterlos a su vez a esa misma situación. Hasta tal punto que, cuando toman la palabra, uno creería estar oyendo a los padres de sus propios padres. Explota un estudiante: “Porque vosotros aceptéis que os traten como a chuchos de mierda, os paguen con migajas y ni siquiera consigáis hacer la compra completa para todo el mes, no todo el mundo tiene que aguantar lo mismo; solo porque vosotros no habéis tenido los cojones de alzar la voz. Lo siento”. Lo contrario también es cierto. El famoso nazi Henry Ford decía: “Si la población comprendiera el sistema bancario, creo que habría una revolución antes de mañana por la mañana”. Si los estudiantes supieran lo que sus profesores —salvo contadas excepciones, y por eso mismo tanto más valiosas— dicen de ellos en la sala de profesores, no quedarían muchos institutos intactos en Francia. Gobernar un mundo sin otra promesa que la de su colapso se anuncia más complicado de lo previsto. No es seguro que la geolocalización de los hijos por parte sus padres sea suficiente para ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una sociedad administrada, lo que se denomina “la juventud” es simplemente el elemento libre, aquel que aún no está atado por una carrera profesional, un superior, un crédito o un entorno, y que, por tanto, puede permitirse formular lo que todo el mundo ve, pero prefiere callar. Se generacionaliza la revuelta para evitar que se generalice. La actual revuelta de “los jóvenes” habla esencialmente de la condición común. ¿Qué sentido tiene hacer carrera en un mundo a 45°C —y, por tanto, estudiar en él—? ¿Cómo se atreve esta sociedad a tratar sus insostenibles contradicciones como un “problema psicológico” [de salud mental], y, por tanto, apelar a la “resiliencia” frente a nuestra “ecoansiedad”? ¿Cuánto tiempo más vamos a tolerar la selección y segregación que se está llevando a cabo en todos los niveles de la población, y, por tanto, sistemas como Parcoursup y MonMaster? ¿La vida consiste en cuidarse a sí mismo como capital humano, y, por tanto, como conjunto de competencias? ¿Cuándo vamos a dejar de trabajar para nuestro propio reemplazo por la IA, destino que las start-ups del ministerio ya han prometido a los profesores? Y, sobre todo, ¿cómo hacer la revolución en un mundo diseñado íntegramente para impedírnoslo? Todas estas preguntas, y algunas más, han sido nuestro punto de partida para escribir el Manual de supervivencia. Durante dos años, hemos intentado responder a ellas, hacer el balance estratégico del fracaso de los movimientos en los que habíamos participado y despejar el terreno para un nuevo comienzo de un proceso revolucionario. Sabíamos que era una tarea necesaria, pero ya nadie hablaba de revolución. Nos preguntábamos si todavía escribíamos para alguien. Ahora sabemos para quién hemos escrito. No hemos currado en vano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El primer rasgo común entre los Chalecos Amarillos y la actual revuelta de los estudiantes de secundaria es que ambas provienen de los sectores más ajenos a la socialización militante, a sus códigos, a sus machaqueos, a su tristeza, a su radicalidad consistente en poner mal careto. Son revueltas que todavía saben decir “yo”. Y, de hecho, antes de la semana pasada, no habíamos vuelto a experimentar, desde los tiempos de los Chalecos Amarillos, una alegría semejante por estar en la calle, bromear, bailar, cantar, hacer pintadas y provocar disturbios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro rasgo común es arremeter contra la humillación como norma de integración social, es decir, como fundamento de la cultura francesa, y desafiar por tanto el buen juicio. Los problemas con los cagaderos en los institutos no son problemas de mierda, sino una muestra evidente de desprecio. Por eso deben terminar. “Generación Z porque seremos la última generación a la que traten como una mierda”, decía una pancarta el martes pasado. Ninguna necesidad es despreciable —necesidad de dormir, de pasta, de consideración, de sentido, de amor—. Todo en la cultura francesa pretende avergonzarnos de nuestras necesidades, hasta el punto de que “hacer sus necesidades” es sinónimo de cagar. Los estudiantes de secundaria, como los Chalecos Amarillos, desafían abiertamente este tabú. Las necesidades, en su materialidad y singularidad, son ingobernables: en cuanto las enarbolamos, los gobiernos ya no saben qué pretexto aducir para cambiar de tema. Un tercer rasgo común entre estas dos irrupciones es el rechazo del double bind gubernamental, el rechazo a dejar que el poder nos vuelva locos a fuerza de órdenes contradictorias. Se trata, por tanto, de la misma manera de tomarle la palabra al poder: “Nos has dicho que viniéramos a buscarte; pues bien, aquí estamos, Macron: ¡estamos en los Campos Elíseos y pronto estaremos en el Elíseo!”. “Ah, os pasáis todo el año machacándonos con que hay que trabajar, sacar buenas notas y sacrificarnos por nuestro futuro; pues bien, ¡dadnos las condiciones para hacerlo, hijos de perra!”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De repente, el poder está desnudo y empieza a farfullar. Después, muestra su verdadero rostro y desembucha. Trata el bloqueo de un instituto como un acto de “violencia urbana” y explica, en una emisora de radio pública, que hay demasiados estudiantes de secundaria, que muchos de ellos no tienen sitio en el instituto y que, de todas maneras, aunque cursen estudios, estos nunca les bastarán para competir con la IA en el mercado laboral. Ahora queda todo claro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mala conciencia de los militantes por haber “faltado a la cita con los Chalecos Amarillos” —a los que tardaron tres semanas en sumarse y a los que, para empezar, calificaron de “fascistas”— es tal que, desde entonces, no han dejado de querer “rehacer a los Chalecos Amarillos” en cada oportunidad. Y, de hecho, como recuerda el Manual de supervivencia, aquella insurrección puramente proletaria, antisindical, antipolítica y antirrepresentativa, se hizo sin ellos. Eso no ha impedido que, tras sus primeros altercados con los antidisturbios, los Chalecos Amarillos adoptaran la técnica del black bloc, técnica para los disturbios surgida de la autonomía alemana de los años ochenta que no se popularizó en Francia hasta mucho más tarde, en 2016. Adoptaron la técnica, no la identidad. Sin embargo, más que por este detalle, ciertamente impactante, los Chalecos Amarillos actuaron como autónomos por su constante rechazo de toda representación, de todo portavoz, de toda organización exterior, de toda mediación institucional. “¡Ningún poder para nadie!”, reivindicaban los autónomos alemanes en 1981. Los Chalecos Amarillos fueron aquella “autonomía más allá de los autónomos” con la que soñaban los indios metropolitanos [italianos] en 1977.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si los Chalecos Amarillos han sido una herida en el orgullo de los autónomos, para los sindicatos fueron una pesadilla: trabajadores que se rebelan, toman las calles y la palabra directamente, sin pasar por sus representantes oficiales y subvencionados. Hay que acordarse de los discursos de Laurent Berger [secretario general, en aquel momento, de CFDT, sindicato de raíces cristianas y orientación socialdemócrata] en 2023, al comienzo del movimiento contra la reforma de las pensiones: no hablaba más que para expresar su desprecio por los Chalecos Amarillos. De hecho, la única y exclusiva motivación de las cúpulas sindicales en aquel movimiento era tomarse la revancha contra ellos, no imponerse al Gobierno, frente a sus provocaciones, mediante jornadas de movilización intermitentes, sino simplemente recuperar su posición después de semejante afrenta. Se trataba, pues, de un movimiento de restauración.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por toda una serie de razones, el actual movimiento de estudiantes de secundaria y universitarios está menos preparado para defenderse de las maniobras sindicales y politiqueras. El martes pasado, una marcha desde el Ayuntamiento hacia Matignon [residencia oficial del primer ministro francés], decidida por miles de estudiantes de secundaria y universitarios, pudo ser torpedeada tranquilamente por las organizaciones sindicales y transformada en una marcha cuyo destino era acabar cercados por la policía en la plaza Vauban, sin que ello provocara ningún escándalo. Sindicatos, medios de comunicación, organizaciones de izquierda: los falsos amigos son mucho más peligrosos que los verdaderos enemigos. Si consiguen jodernos es precisamente porque, durante un tiempo, han fingido estar de nuestro lado. En cuanto a los partidarios de Mélenchon, con su estrategia de hegemonizar todo lo que se mueve y su táctica PANG! (Personne À Notre Gauche, “nadie a nuestra izquierda”), no hacen más que preparar cínicamente la mayor y más amarga decepción política desde Mitterrand. Se alimentan de las esperanzas ajenas como las garrapatas de sangre. ¿Es eso una excusa para no unirse a los estudiantes de secundaria? No, ciertamente. “Unirse a los estudiantes” significa no tanto seguirlos y respaldarlos como extender el rechazo y los devenires de los que su gesto es portador. Rechazar ser triturados. Rechazar ser víctimas del sistema. Cobrar vida, volverse autónomo, explosivo. Tenemos confianza: de todos modos, no existe ninguna solución electoral para este callejón sin salida de la civilización.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El libro consagra páginas importantes a la “gubernamentalidad a través del trauma”. Esto pasa, particularmente, por cargar contra la estupidez estratégica de los organizadores de la movilización de Sainte-Soline, que condujo a una “traumatización” deliberada. “Volver a empezar” implicaría, por tanto, aprender la lección y salir de la repetición traumática. Una vez más, nos encontramos ante una represión policial tan previsible como masiva. ¿Nos estamos metiendo una vez más en una trampa?&lt;/strong&gt;
Cuando en tres semanas se encierra a 7.000 estudiantes de secundaria bajo detención policial y se carga contra ellos a caballo o se les lanza granadas a las que se les ha quitado la anilla, evidentemente ya no se trata de “mantenimiento del orden” ni de un problema de “asignación de unidades”. Se trata de una estrategia. “El objetivo de la operación era asustar a los alumnos y a sus padres para poner fin cuanto antes a la revuelta”, explica con toda naturalidad un comisario de policía. Esta banal confesión ilustra hasta qué punto los gobiernos han tomado por costumbre, en los últimos años, manejar los traumas —ya tenga por origen una catástrofe, un atentado, una guerra o su propia policía—. En este último caso, el Manual de supervivencia habla de “traumatización estratégica”. La represión del movimiento de estudiantes de secundaria confirma, por desgracia, esta tesis. En Francia, el levantamiento de los Chalecos Amarillos marcó el punto de inflexión en esta nueva configuración. Durante la semana del 8 de diciembre de 2018, el Gobierno y los medios de comunicación no dejaron de agitar la amenaza de que se produjeran muertes. Fue entonces cuando arrojaron por la borda la “doctrina Malik Oussekine” [estudiante asesinado por la policía durante una manifestación en 1986 que provocó la dimisión del ministro de Universidades y se convirtió en un símbolo de la violencia policial]. La estrategia de “mutilar a uno para disuadir a cien” ya se había probada en el contexto de las ZADs [Zonas a Defender], ya fuera en Sivens, en Bure o durante el desalojo de Notre-Dame-des-Landes. Aprovechando un terreno no urbano, la policía y la gendarmería hacían llover granadas ofensivas que explotaban azarosamente. Así se procedió, claramente, en Lens.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto a la técnica de embestir a los manifestantes con vehículos policiales, hace tiempo que se viene ensayando en los suburbios. ¿Cuál es su objetivo desde el punto de vista de la gestión de masas? Ninguno. Se trata de traumatizar. El choque y el espanto se amplifican mediante los vídeos, una forma como cualquier otra de volver las herramientas de los manifestantes contra ellos mismos, haciendo que sus propios vídeos se conviertan en el vehículo de difusión del trauma y, por tanto, de la disuasión. Denunciar la fascistización de la policía solo sirve para ocultar lo que esta forma de gobernar tiene de fundamentalmente democrático.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Sainte-Soline, en marzo de 2023? La trampa se veía desde todas partes, desde cualquier punto y desde cualquier perspectiva. Quienes habían participado en las manifestaciones salvajes del movimiento contra la reforma de las pensiones, con sus efigies de Macron decapitadas, sus amenazas a Luis XVI lanzadas desde la plaza de la Concordia o el ataque al tribunal administrativo de Nantes, sabían que algo estaba en a punto de escapar al agotador control sindical. Para el poder, era necesario y urgente aplastar en sus comienzos a la generación que estaba naciendo allí. Así que instaló sobre aquel promontorio una gigantesca ratonera para militantes. Cualquiera que estuviera frente a aquella elevación de tierra, rodeada de camiones que formaban una muralla, con el general de las fuerzas enemigas haciendo alarde de su presencia en el adarve de la fortaleza, adivinaba de inmediato la trampa. Quien hubiera escuchado las provocaciones de Darmanin [actual ministro de justicia, en aquel momento, ministro del interior] en los días anteriores, como si se tratara de un boxeador antes de un combate, habría olido la emboscada. Pocos días después de nuestra completa derrota, los gendarmes se jactaban en los periódicos del éxito de su operación de traumatización. Ese era el término que utilizaban. El movimiento quedó cortado en seco. Las maniobras y los cálculos politiqueros de los organizadores de aquella jornada no bastan para explicar que una trampa tan evidente funcionara. Mientras no se mire de frente este tipo de fracasos y toda la maraña de razones que han conducido a ellos, uno se condena a repetirlos. Se sigue siendo prisionero del bucle de la repetición traumática. Durante la manifestación del pasado 6 de octubre en París, el pequeño disturbio que estalló justo antes de desembocar en la plaza de la Nación tenía precisamente como objetivo no sufrir el dispositivo policial que estaba preparado para destrozar allí las escaramuzas habituales al final de las manis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cada revuelta que sea mínimamente consecuente inventa sus propias formas, que son también tácticas. ¡Es inabarcable todo lo que puede existir más allá de la estúpida trashumancia sindical! En cada ocasión, el acontecimiento nunca se sitúa del lado de la simple “manifestación”; de lo contrario no se habría oído a Lecornu [primer ministro] felicitarse en la Asamblea [parlamento] por “estas manifestaciones que el Gobierno acoge con mucho respeto […] y con alivio, porque por fin tenemos un marco legal, declarado y democrático en el que puede expresarse el desacuerdo”. A principios de este mes, los estudiantes de secundaria han demostrado que era posible mantener el propio centro educativo en estado de sitio, mediante el fuego y el “delirio”. Nadie los esperaba allí, empezando por sus propios carceleros. El 6 de octubre en Lyon, en lugar de soportar el encierro de la asamblea general trotskista, la marcha se extendió por sus alrededores para levantar barricadas. Sin duda se bailó más alrededor de aquellas hogueras improvisadas que en los bancos de la Bourse du travail [la “casa del pueblo” de Lyon que, además de alojar la sede algunos sindicatos, también alberga una sala de espectáculos]. Cada irrupción encuentra su propio repertorio, que al final siempre se opone a lo preconizan los aspirantes a jefe. Todo esto da testimonio de la persistencia de esa inteligencia táctica que tanto nos faltó en Sainte-Soline. Por suerte, no existe un estado mayor que dirija los bloqueos de institutos en Francia, a diferencia de lo que ocurrió aquel día en el departamento de Deux-Sèvres. Además, la estrategia de traumatización no ha tenido el efecto esperado sobre el movimiento de estudiantes de secundaria. Todo lo contrario, ha añadido una causa más a un movimiento que ya no andaba escaso de ellas. Y ha templado su determinación, esa que, precisamente, se pretendía minar. ¡Caramba, fallaron otra vez!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Existe cierta expectación en torno a la fecha del 17 de octubre, que se supone será la del regreso de los Chalecos Amarillos. En el Manual de supervivencia se critica severamente la ilusión de que las redes sociales puedan generar por sí solas una dinámica revolucionaria, incluso a través del ejemplo que suele acompañar a esta idea (el de las revoluciones árabes). El fracaso del 10 de septiembre de 2025, considerado una “burbuja especulativa militante”, ilustra esta tesis. ¿Seguimos inmersos en este tipo de burbuja o bien este llamamiento, asociado a la revuelta juvenil, crea una configuración más abierta?&lt;/strong&gt;
Unas semanas antes de la disolución de la Asamblea Nacional, en junio de 2024, los asesores más cercanos a Macron visionaban juntos, en el Elíseo, la serie La Fièvre (“La fiebre”). En su discurso del 9 de junio, en el que anunció la disolución, el propio Macron evocará, de hecho, esa misma “fiebre”. La serie fue concebida por un antiguo miembro del Partido Socialista, próximo a la corriente de Jean-Luc Mélenchon. En ella, los adversarios, tanto partidarios como detractores del Gobierno, se enfrentan a golpe de influencia comunicativa para apaciguar o avivar las revueltas en el país. Los profesionales de la comunicación de todos los bandos escrutan una suerte de gigantescos paneles de control, en los que observan en directo cómo emergen las tensiones en las redes sociales. Es una fantasía propia del poder cibernético: la Control Room. Los lectores de la revista de la Escuela Politécnica saben que, precisamente en 2024, el gabinete del primer ministro probó un programa informático capaz de cartografiar en tiempo real los riesgos de fractura del cuerpo social, a partir del ruido digital. Lo que importa en este mapeo no son las ideas que circulan ni quién las propaga (ya fueran militantes o bots rusos), sino las desviaciones respecto de la norma, cómo se coagulan, forman abscesos y cómo reventarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No debería sorprendernos que los gobiernos conviertan las herramientas de comunicación en herramientas de control. Lo que sí debería inquietarnos, por contra, es que tantos revolucionarios hayan acabado por adoptar una idea similar de la revuelta. Les bastaría, después de haber tejido una red de cuentas reales o falsas y acumulado followers; después de haber forjado un llamamiento de gran viralidad, con pulsar una gran flecha para desencadenar la insurrección. Esta concepción comunicativa del levantamiento no data del año pasado. Facebook y Twitter ya aplicaban este relato a las “Primaveras Árabes”. Pero, como explica detalladamente el Manual de supervivencia, no hubo ninguna revolución Facebook. Del mismo modo que Mayo del 68 no fue una revolución de RTL [compañía privada de radiotelevisión], ni Génova 2001 fue una revuelta de Wanadoo. No se trata de negar el papel de los medios de comunicación en estos acontecimientos, especialmente en lo que respecta a su ritmo. La multiplicidad de los storytellings, la idea de que cada cual podía mostrar su mundo a todo el mundo, es literalmente una invención del movimiento altermundialista, surgida del encuentro entre los primeros hackers y el movimiento zapatista. Hay que admitir que esta idea se ha vuelto contra nosotros, como tantas otras armas procedentes del ciclo de insurrecciones de este último cuarto de siglo. No hemos hecho más que empezar a inventariar nuestro arsenal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el fondo, desde que el movimiento de los Chalecos Amarillos se agotó en la repetición de las marchas de los sábados, “Chalecos Amarillos” se ha convertido en una manera de decir “insurrección” sin pronunciar la palabra. Y, de hecho, la insurrección es la única respuesta a la altura del sofocamiento, la humillación, el empobrecimiento y la tomadura de pelo que nos reserva el aparato gubernamental. Sin embargo, desde el 8 de diciembre de 2018, ese aparato se ha armado para defenderse de una nueva irrupción de los Chalecos Amarillos, después de que los acontecimientos del 24 de noviembre y del 1 de diciembre de aquel año lo pillaran desprevenido. Necesitamos por tanto un nuevo efecto sorpresa. La vitalidad de los estudiantes de secundaria puede cambiar la situación y complicar la ecuación represiva de las fuerzas gubernamentales, pero una insurrección no se reduce a multiplicar las manifestaciones. En lugar de especular sobre esa fecha, preferimos extraer las lecciones estratégicas de las derrotas pasadas y partir de aquello que quedó sin realizar. Retrospectivamente, lo más loco de aquellas jornadas insurreccionales de los Chalecos Amarillos fue que pasáramos por delante de las sedes del banco Lazard, de la UIMM [patronal de la metalurgia], de LVMH [multinacional francesa del lujo] o por debajo de las oficinas de Publicis [multinacional francesa de publicidad y relaciones públicas] sin percatarnos de que era allí, mucho más que en el Elíseo, donde se agazapaba el enemigo: el capital. Las cosas están más claras ahora. La arrogancia del capital lo ha dejado al descubierto. Las direcciones circulan. La insurrección es la única manera de escapar de la trampa electoral que se perfila en el horizonte. Todo el mundo percibe que las presiones morales y financieras para ponernos en vereda no harán más que intensificarse en los próximos meses. El confinamiento mediante el precio de la gasolina no es más aceptable que los confinamientos de los años anteriores. Además, no podemos permitir que el régimen macronista desaparezca sin hacerle pagar por los abusos cometidos. Estos claman venganza. En cualquier caso, estaremos en la calle el 17 de octubre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Todo el texto es un fino análisis de las formas contemporáneas de la dominación del capital y de sus mutaciones a lo largo de los últimos quince años. Muestra cómo los llamados “revolucionarios” han caído en todas las trampas que se les han tendido y refuerzan su dependencia así como su impotencia. Critica la debilidad analítica y estratégica de esos medios. ¿Cuáles son, entonces, las vías de resistencia, de huida, de subversión, la estrategia adecuada, para todas esas numerosas personas que, aunque probablemente estén atrapadas en sus contradicciones, ya no pueden soportar más el mundo tal y como es, pero que, aisladas y acorraladas por toda la maquinaria del capital —que es descrita con precisión— no saben por dónde empezar?&lt;/strong&gt;
Cuando por fin salimos de nuestra reserva y nos rebelamos, todavía encontramos en nuestro camino todo un pequeño universo militante para intimidarnos. Pretende tener las buenas prácticas, los buenos discursos, la organización necesaria y todo un abanico de soluciones listas para usar. ¡Hasta tiene equipo de sonido y contactos con periodistas, imaginaos! Lo que documenta el Manual de supervivencia es que todo ese pequeño entorno no posee más riqueza que sus fracasos, y su determinación a repetirlos. Si tuviera la menor solución, no estaríamos donde estamos. Estamos en Francia, un país donde siempre hay alguien que pretende educaros. Cuando no es el Gobierno, son los anti-gobierno. Los ambientes militantes son un callejón sin salida, no un punto de partida. No hay malos puntos de partida; el mejor es, sin duda, aquel en el que nos encontramos, con las personas a las que queremos y aquello a lo que estamos vinculados —bastaría con que dejásemos de contarnos historias, de participar en el juego de la mentira social y de sus supuestos “valores”; en el fondo bastaría con que dejásemos de estar aterrorizados—. Aterrorizados ante la posibilidad de ser excluidos. Es lo que el Manual de supervivencia denomina el “proceso de singularización”. No tiene fin. En eso consiste vivir de verdad. Ya nadie quiere sacrificarse. Ningún “valor colectivo” consigue ya imponer el sacrificio. Hay que construir las realidades colectivas sobre algo distinto al sufrimiento. Precisamente para impedirlo, ahora vuelven a sacar el horizonte de la guerra. Pero la verdadera guerra se libra entre todos estos procesos de singularización y el orden reinante, en plena descomposición, que pretende seguir vampirizando toda forma de vida sobre la Tierra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A estas alturas, todas las opciones legalistas han sido descartadas, ya sea al respecto de las megabalsas, de la autopista A69 [ambas son proyectos contra los que lucha el colectivo ecologista Soulèvement de la Terre], de la ley Duplomb [que elimina restricciones ambientales del sector agropecuario], del derecho laboral o del derecho internacional. “Quemarlo todo, puesto que todo ya está ardiendo” decía una pancarta de la manifestación parisina del martes pasado. “¡Que se joda casi todo!” precisaba, con mayor sutileza, otra. Los ecos que actualmente se devuelven entre sí las revueltas francesas, belgas, españolas o albanesas no son fruto de la casualidad. Hay una guerra en curso entre nosotros y el capital, que tiene por trasfondo las mil formas de dependencia con las que este cree tenernos sometidos. Todo el Manual de supervivencia es un esfuerzo por actualizar nuestra lectura de este teatro de operaciones. No podemos resumirlo en unas pocas frases. Constatando, poco antes de morir, la dirección fatal que estaba tomando el régimen soviético, Lenin escribía: “No están perdidos (y muy probablemente no perecerán) aquellos comunistas que no se dejan llevar ni por las ilusiones ni por el desaliento, conservando la fuerza y la flexibilidad necesarias para, de nuevo, volver a empezar desde cero y acometer una de las tareas más difíciles”. Este consejo sigue siendo válido en pleno apocalipsis del capital.&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;p&gt;Fuente: &lt;a href="https://sindicalismo.org/2026/10/20/comite-invisible-la-insurreccion-es-la-unica-manera-de-escapar-de-la-trampa-electoral-que-se-avecina/"&gt;Sindicalismo.org&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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    <published>2026-10-20T12:30:00+00:00</published>
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    <title>Когда я склонился</title>
    <updated>2026-10-19T13:12:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>phil</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;«Когда я склонился» — стих иранского активиста, марксиста, поэта под псевдонимом Бахман.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Бахман провел семь лет в иранской тюрьме, где его подвергали зверским пыткам. После заключения он выбрался из Ирана в Канаду, где и написал стих, приведенный ниже. В 2014 году стих опубликовали на английском в статье &lt;em&gt;Poetic resistance: Witnessing Bahman's resistance to torture and political violence&lt;/em&gt;. Пояснение, приведенное в статье:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;В детстве у Бахмана была мечта — выиграть олимпийскую медаль. По его словам, в качестве одной из стратегий сопротивления он выбрал воспроизвести ту свою детскую страсть. Бахман пришел к выводу: «Если мне удастся не заговорить, если хватит сил не выдать никого, это будет равноценно олимпийскому золоту». […]&lt;br&gt;В качестве свидетельства усилиям, которые приложил Бахман, необходимо раскрыть следующие подробности об одном из случаев перенесенных им пыток: после очередного сеанса истязаний, когда ему удалось не выдать своим мучителям никаких имён, Бахмана отволокли в камеру и на следующие восемь дней подвесили там за запястья. Когда его освободили от уз, он, мучаясь от боли, не мог даже стоять. Как это всегда бывает при пытке, Бахман не знал, переживет ли очередной раз и вновь удержится от того, чтобы выдать чьё-либо имя. Бахман счел важным донести до читателей, что этот стих — не метафора.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;br&gt;

&lt;p&gt;Когда я склонился&lt;br&gt;
На вздутых ногах&lt;br&gt;
Измученный&lt;br&gt;
Жаждущий&lt;br&gt;
Сна&lt;br&gt;
Когда они прониклись&lt;br&gt;
Мощью и злостью&lt;br&gt;
Я вышел победителем&lt;br&gt;
С того поля боя&lt;br&gt;
Вооруженный молчанием&lt;br&gt;
Борец&lt;br&gt;
Без единого&lt;br&gt;
Зрителя&lt;br&gt;
Зато в награду я получил&lt;br&gt;
Нечто ценнее золота&lt;br&gt;
Наградой мне стала&lt;br&gt;
Сохранность&lt;br&gt;
Моих друзей&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;

&lt;hr /&gt;
&lt;p&gt;Это перевод одного из разделов англоязычного зина &lt;a href="https://www.notrace.how/resources/read/under-the-enemy-s-blade.html#header-at-the-time-i-was-down-on-my-knees"&gt;«Под вражьим клинком»&lt;/a&gt;, собранного коллективом &lt;strong&gt;No Trace Project&lt;/strong&gt; в июле 2025 года.&lt;/p&gt;
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    <published>2026-10-19T13:12:00+00:00</published>
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    <id>https://anarquismos.hipereditor.cc/si-gana-bolsonaro-nos-matan/</id>
    <title>«Si gana Bolsonaro, nos matan; si gana Lula, nos dejan morir»</title>
    <updated>2026-09-29T11:30:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;En Brasil, el tercer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, está llegando a su fin. Lula podría ganar un cuarto mandato (lo que le convertiría en el político más elegido de la historia del país) si derrota al hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, Flávio Bolsonaro (hijo del hombre apodado el «Trump de los Trópicos»), que intentó un golpe de Estado en 2023 sorprendentemente similar al que intentó Donald Trump en 2021, está peligrosamente cerca de ponerse en cabeza en las encuestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es hora de evaluar las amenazas que supondría un nuevo gobierno de Bolsonaro, así como los riesgos que persistirán o surgirán bajo un gobierno de centroizquierda que continúe en el poder. Hablamos con compañeros anarquistas brasileños activos en diversos frentes sobre los retos que ambos escenarios podrían plantear para las personas, el medio ambiente y los movimientos sociales que se resisten al capitalismo y al colonialismo.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Qué significan las elecciones de 2026 para Brasil y las Américas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Las elecciones de 2026 determinarán hasta qué punto se desmantelarán los logros conseguidos tras duras luchas sociales. Al igual que Trump volvió al poder tras las elecciones de 2024, existe el riesgo de que Flávio Bolsonaro reanude los ataques de su padre contra la clase trabajadora, los grupos marginados, las mujeres, los pueblos indígenas y el medio ambiente. El Partido de los Trabajadores y la izquierda en general no han logrado presentar nuevas figuras que sucedan a su carismático líder; sin Lula, parecen abocados a la derrota electoral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existe el riesgo de que la izquierda no consiga presentar un nuevo candidato eficaz para 2030, cuando Lula ya no podrá presentarse a la reelección. También es probable que, si sale elegido, Lula pueda caer víctima de la denominada «crisis de incumbencia»—un patrón que se ha puesto de manifiesto en las elecciones de todo el mundo durante esta década. Tanto los líderes de izquierda como los de derecha ven cómo se erosiona su popularidad tras asumir el cargo, al no lograr hacer frente al impacto inexorable del capitalismo en la vida de la gente corriente. El simbolismo y la ideología abstracta tienen un peso significativo en los paisajes políticos cada vez más polarizados de la política electoral burguesa, y en todo el mundo la clase dominante recurre cada vez menos a la zanahoria y cada vez más al palo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por lo tanto, es probable que la extrema derecha vuelva pronto al poder. Esta es una realidad a la que debemos enfrentarnos. Podría suceder en 2030, pero también podría ocurrir ya en 2026.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto se produce en un contexto en el que los Estados Unidos de Trump están intentando reorganizar el orden mundial por la fuerza, demostrando a todo el mundo lo que los y las anarquistas siempre han sabido: que la democracia representativa, el derecho internacional e instituciones como las Naciones Unidas existen a voluntad de la clase dominante y no nos protegerán. En el transcurso de sus primeros catorce meses en el poder, la segunda administración de Trump derrocó a dos jefes de Estado: asesinó al líder iraní y secuestró al presidente venezolano. En ambos casos, se habló abiertamente de apoderarse del petróleo de esos territorios; en Venezuela, la administración logró robar miles de millones de barriles, que ahora están bajo el control de Washington.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como jefe de Estado, Flávio Bolsonaro entregaría voluntariamente los trabajadores, los bosques y las tierras brasileñas a los intereses imperialistas de EE. UU. Ya nos encontramos en una situación desesperada bajo el orden neoliberal que gestiona Lula; con un fascista subordinado a EE. UU. en el poder, la lucha por la supervivencia se volvería aún más dura. Además, el petróleo, los minerales, los ríos y los bosques del territorio conocido como Brasil servirían para alimentar la carrera tecnológica, militar y de armamento nuclear que pone en peligro la vida en todo el Planeta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estados Unidos está intentando abiertamente interferir en las elecciones brasileñas para favorecer a Bolsonaro enviando «observadores» para cuestionar los resultados electorales y amenazando con imponer más aranceles a Brasil. Al mismo tiempo, la empresa estadounidense Meta (que controla gran parte del contenido que circula en las redes sociales) está bloqueando el contenido de la campaña de Lula a pocas semanas de las elecciones sin dar ninguna explicación. Las mismas élites, con la misma agenda reaccionaria, controlan tanto el poder militar como las empresas que dominan la tecnología y la comunicación digital.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Las consecuencias del tercer mandato de Lula&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;La administración de Jair Bolsonaro dejó un panorama de tierra quemada, que aún persigue a quienes lo sufrieron. Bolsonaro gobernó el país en plena pandemia mundial sin tener en cuenta en absoluto a la gente corriente, guiándose por teorías conspirativas y difundiendo desinformación. Consiguió desplazar todo el espectro político unos pasos hacia la derecha. En ese contexto, Lula se erigió como la única salida. Aunque su programa se ha vuelto cada vez más moderado y conservador, muchos votantes de izquierda ven su gobierno como un oasis en el desierto. Esperan que, a lo largo de uno o dos mandatos, Lula resuelva los problemas sociales, económicos, políticos y medioambientales de la nación, al tiempo que vuelve a forjar alianzas con las oligarquías políticas y el capital transnacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras una ajustada victoria en 2022, Lula asumió el cargo y subió la rampa del Palacio del Planalto junto a representantes de grupos marginados y minorías sociales: un niño negro, un líder indígena, un influencer con discapacidad, un profesor, un metalúrgico y un recolector de materiales reciclables. Sin embargo, en cuestión de meses, se había aliado con el Centrão (un bloque de partidos pragmáticos y centristas), la derecha y las élites de siempre. Aunque su Gobierno comenzó con una gran popularidad gracias a las rebajas del impuesto sobre la renta para los más pobres y a la caída del desempleo, la reforma agraria y la demarcación de tierras siguen estancadas, mientras que el Gobierno ha impuesto límites de gasto a los programas sociales. El tercer mandato de Lula está sirviendo para mitigar los traumas del capitalismo que se llevaron al extremo durante el gobierno de Bolsonaro, pero lo ha hecho sin cuestionar los beneficios de las élites que se enriquecen con los intereses y la búsqueda de rentas. Se está haciendo muy poco para regular la «plataformización» (o «uberización») del trabajo precario, mientras que las plataformas digitales de apuestas enganchan y agotan los ingresos de los trabajadores con salario mínimo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aún más moderado que los cuatro primeros gobiernos del Partido dos Trabalhadores (PT) bajo Lula y su sucesora Dilma Rousseff, el mandato de Lula y Alckmin se ha caracterizado por un mayor conservadurismo económico y la represión de las luchas sociales. Mientras se reunía con representantes del Gobierno y de las empresas en la COP30 en Belém, en pleno corazón de la Amazonia brasileña, para debatir «soluciones» medioambientales con los mismos que están destruyendo el medio ambiente, Lula siguió adelante con un decreto que privatiza el uso de los ríos amazónicos Madeira, Tocantins y Tapajós como vías navegables para el transporte de cereales, minerales y madera. A esto se sumó la puesta en marcha de otros proyectos con importantes repercusiones sociales y medioambientales en el marco de la tercera fase del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento). A pesar de hacer gestos en favor de la llamada transición ecológica, el Gobierno del PT ha repetido la misma fórmula extractivista y de exportación de materias primas que ha dado lugar a desastres medioambientales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presidente de Petrobras (la multinacional energética brasileña de propiedad mayoritariamente estatal) se ha hecho eco del eslogan de Donald Trump «Drill, baby drill» («perfora, nena, perfora»), haciendo hincapié en que la perforación en busca de petróleo en la desembocadura del río Amazonas sigue siendo una prioridad del Gobierno para generar los dólares necesarios para equilibrar las cuentas, a pesar de la oposición pública y las advertencias de los científicos sobre los riesgos de la exploración en una zona con una biodiversidad tan sensible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En nombre de la expansión de la infraestructura de producción capitalista, se están vendiendo a precio de chatarra biomas y poblaciones enteras. En el Territorio Indígena Yanomami, en Roraima (símbolo de la crisis humanitaria que azotó a los pueblos indígenas durante el mandato de Bolsonaro), la cifra de fallecidos sigue siendo, como mínimo, tan elevada como lo fue bajo el Gobierno anterior, si no más. Lula prometió controlar la crisis durante su campaña electoral, pero esto no ha sucedido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La situación en las ciudades no ha sido mucho mejor. Al seguir aferrándose a la fórmula de exportar mineral y productos agrícolas para financiar el gasto social, el Gobierno de Lula y Alckmin se ha limitado a dar respuestas de boquilla a las demandas populares de acabar con el horario laboral «6x1» (seis días de trabajo seguidos de un día libre). Solo incorporaron el tema a su programa electoral en vísperas de las elecciones. Si el Congreso llega a aprobar alguna vez el fin de la semana laboral de seis días, será consecuencia de la movilización popular, no de la acción del autoproclamado «gobierno de los trabajadores», un gobierno que socavó intencionadamente las marchas nacionales que exigían el fin del horario 6x1 al llamar a su base a salir a la calle contra la amnistía para Jair Bolsonaro y otros participantes en el intento de golpe de Estado de 2023. Este es el mismo patrón que observamos cuando el Partido de los Trabajadores se negó a apoyar las protestas de la época de la pandemia contra el Gobierno de Bolsonaro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 2024, Lula tomó medidas para impedir cualquier declaración oficial del Gobierno sobre el 60.º aniversario del golpe de Estado empresarial-militar de 1964, cediendo a la presión del ministro de Defensa, José Múcio (aliado de Jair Bolsonaro y del alto mando militar que había orquestado el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Gobierno comenzó a adoptar un enfoque de derecha en materia de seguridad pública, incluso cuando las tasas de feminicidio alcanzaban máximos históricos en el país y las masacres policiales se volvían cada vez más brutales, como los asesinatos en masa de 2025 en Penha y Alemão (Río de Janeiro), la operación policial más mortífera de la historia, que se cobró más de 120 vidas. Para mantener a flote una república en declive y poner en marcha los proyectos de infraestructura desarrollistas del «PAC 3», diseñados para apaciguar al capital extranjero, este Gobierno ha intensificado la vigilancia policial, ha reforzado el armamento de las fuerzas de seguridad y ha ampliado el sistema penitenciario y el encarcelamiento masivo. Con este fin, puso en marcha una nueva versión del Programa Nacional Seguridad Pública con Ciudadanía (PRONASCI 2).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que respecta al sector de la «seguridad», el Gobierno de Lula gastó 50 millones de dólares en armamento israelí durante los últimos tres años. Aunque ha condenado a Israel por el genocidio palestino en varias ocasiones, como en la Asamblea General de la ONU en 2025, la administración de Lula nunca ha roto relaciones con el gobierno sionista. Del mismo modo, a pesar de condenar el embargo que pone en peligro la vida de millones de personas en Cuba, Brasil sigue reteniendo los envíos de combustible a la isla, mientras que ha enviado petróleo directamente para alimentar la maquinaria bélica israelí.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;¿Y si gana la extrema derecha?&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Flávio Bolsonaro es hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien intentó dar un golpe de Estado en 2023 con la ayuda de las fuerzas de seguridad del país y de las élites políticas y económicas (de una manera similar, aunque posiblemente más peligrosa, que las acciones de Trump tras su derrota en 2020). Su programa de gobierno se inspira abiertamente en los programas autoritarios de seguridad pública de Donald Trump en EE. UU. y de Nayib Bukele en El Salvador, así como en el desmantelamiento de las protecciones sociales defendidas por parte de Javier Milei en Argentina.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya hemos sido testigos de cómo la extrema derecha puede agravar una tragedia a gran escala como la pandemia de la COVID-19. Ahora, mientras fenómenos como El Niño azotan un mundo que ya se enfrenta al calentamiento global, la brecha de clases se agrava; los políticos y los super-ricos ponen al descubierto la farsa del derecho internacional e impulsan una guerra civil mundial, como lo demuestran las agresiones de EE. UU. contra Irán y Venezuela. Un gobierno bolsonarista que actúe con la intervención directa de EE. UU. podría provocar catástrofes aún más devastadoras. Debemos prepararnos ahora para el momento en que la izquierda institucional ya no pueda mitigar las consecuencias del colapso capitalista y el fascismo en ascenso, ni impedir victorias electorales ajustadas de la derecha. Ese futuro ya no es una perspectiva lejana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias a sus ideologías destructivas y a su falta de auténticas habilidades de gestión, Trump y Bolsonaro fueron derrotados en elecciones democráticas. Su imprevisibilidad los hace peligrosos incluso para las élites que desean cierta estabilidad y una agenda de gobierno sólida. Sin embargo, el apoyo popular y electoral a estos líderes se mantiene firme, dividiendo de hecho a la sociedad por la mitad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya no se trata solo de «Es la economía, estúpido» (como decían los manuales de estrategia política de los años noventa y dos mil). Lo que importaba a los y las votantes entonces (más que la ideología o los valores morales) era el impacto tangible que las medidas del Gobierno tenían en el bolsillo del ciudadano de a pie. En el siglo XXI, están entrando en juego otros factores. Tanto Joe Biden como Lula lograron unos sólidos indicadores económicos al final de sus mandatos: bajo desempleo, aumento de los ingresos medios e inflación controlada. Sin embargo, ninguno de los dos consiguió ganarse a una parte del electorado lo suficientemente amplia como para asegurarse una ventaja decisiva. Los demócratas no lograron impedir que Trump ganara un segundo mandato en 2024, y el hijo de Jair Bolsonaro está amenazando la ventaja de Lula en las encuestas para las elecciones de 2026.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La llamada polarización entre los bandos dominantes en la política electoral se deriva de factores mucho más complejos que las cifras económicas objetivas. Para los partidarios de Trump del movimiento MAGA («Make America Great Again») en Estados Unidos y los miembros del llamado «Partido Bolsonarista Digital», la batalla entre la izquierda y la derecha es una lucha existencial: una lucha por la identidad. A menudo se plantea como una «guerra santa» entre «el bien y el mal», en la que todo es negociable excepto la devoción por su líder y «salvador». Los líderes populistas de extrema derecha ejercen tal atractivo sobre el público precisamente porque se presentan como figuras antisistema en un mundo en el que ya nadie cree en el sistema y en el que tanto los elementos de derecha como los de izquierda del Estado han colaborado para garantizar que no pueda surgir ninguna alternativa genuinamente popular al mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando hablamos de una base social como elemento fundamental para impulsar una agenda política a largo plazo, debemos reconocer que la extrema derecha brasileña (al igual que sus homólogos en las Américas y en algunas partes de Europa) está mucho más movilizada en materia de propaganda y reclutamiento que cualquier formación de izquierda o antiautoritaria. Lo ha conseguido apropiándose de las herramientas, las plataformas digitales y los métodos organizativos descentralizados que, en su día, fueron pioneros de la izquierda radical. Siguen operando de forma independiente, defendiendo la retórica de sus líderes y reclutando activistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando figuras como Bolsonaro, Trump, Vladimir Putin o Milei toman el control de toda una nación, los peligros de esta movilización se hacen evidentes de forma cruda. Cuanto mayor es la concentración de poder económico, militar y político, y la legitimidad percibida que ostenta un Estado, más graves son las consecuencias para los grupos vulnerables cuando ese poder cae en manos de líderes autoritarios y egocéntricos. Con una sola orden gubernamental, pueden desmantelar las políticas y estructuras que sustentan millones de vidas o declarar la guerra contra enemigos internos, externos o incluso imaginarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los directores de empresas como Amazon, Meta, Google, Apple y Tesla/SpaceX asistieron a la segunda toma de posesión de Trump en 2025 para aclamar el «regreso del rey», situándose junto a líderes empeñados en arrastrar al capitalismo de vuelta a una era de colonialismo descarnado y expropiación genocida. Algunos (como los propietarios de Meta y Google) han abandonado la retórica aparentemente progresista que caracterizaba a Silicon Valley hace una década, abrazando valores masculinistas y autoritarios.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;El voto no puede derrotar a la distopía&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Lo que ocurre en Gaza (o en cualquier barrio marginal, gueto o bosque) le puede pasar a cualquier población considerada indeseable, a cualquier insurgencia o territorio rebelde. El mismo equipamiento militar que Israel utiliza en Palestina se vende en ferias internacionales a las fuerzas policiales para controlar las afueras del Sur Global o para detener y deportar a inmigrantes en Estados Unidos. Las empresas tecnológicas que controlan las plataformas de redes sociales, las transacciones bancarias y las aplicaciones de mensajería que miles de millones de personas utilizan cada día son las mismas que desarrollan el software y la inteligencia artificial que controlan un armamento letal cada vez más autónomo. Recogen nuestros datos del mismo modo que recogen los datos de objetivos civiles palestinos, libaneses e iraníes. Necesitamos formas de comunicarnos y compartir datos y recursos que no alimenten una maquinaria bélica que se volverá contra nosotros si alguna vez nos levantamos, o (si nunca lo hacemos) cuando nuestros líderes lo consideren oportuno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inundaciones, incendios, sequías, olas de calor, misoginia, racismo, epidemias, migraciones forzadas y fuerzas policiales cada vez más brutales y fuertemente equipadas. Los líderes políticos y los multimillonarios del sector tecnológico hablan abiertamente de librar guerras genocidas para proteger sus intereses. Quienes perpetran el genocidio más documentado de todos los tiempos en Gaza no han tenido que afrontar consecuencias ni obstáculos. Los defensores del fascismo explotan estas crisis para resurgir descaradamente en todo el mundo. Hoy en día, la crisis no es un momento pasajero, sino una condición permanente que seguirá agravándose hasta el día en que el sistema se derrumbe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este contexto, todo descontento que no llegue a ser revolucionario sirve de combustible para los movimientos y partidos reaccionarios. Necesitamos formas de ser y de actuar en el mundo que no dependan de la benevolencia de un gobernante que dejará el cargo dentro de cuatro años, ni de instituciones tan poderosas y centralizadas que no podamos ejercer influencia sobre ellas. Necesitamos formas de actuar al margen y más allá del ciclo electoral: en lugar de delegar nuestro poder en representantes, debemos pasar a la acción y organizarnos para defender el mundo en el que deseamos vivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al intentar reformar las instituciones de la democracia estatal, solo contribuimos a perpetuar un sistema de dominación que encarcela y mata a las poblaciones negras e indígenas, que impulsa el feminicidio y la destrucción de los biomas, de los cimientos esenciales de la vida en la Tierra. A menos que organicemos la sociedad de tal forma que impidamos que los tiranos ostenten el poder, nada de lo que logremos estará jamás a salvo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que Bolsonaro desplazó todo el espectro político hacia la derecha (reduciendo a la izquierda a limitarse a intentar conservar los logros sociales y los derechos básicos), nuevos candidatos de extrema derecha están normalizando propuestas aún más autoritarias. Incluso sin una posibilidad real de victoria, figuras como Renan Santos (del Partido Missão y del MBL) intentan distanciarse del bolsonarismo haciendo declaraciones aún más extremistas y sensacionalistas. Su objetivo es normalizar el discurso fascista para las generaciones futuras, de modo que, en momentos de intenso conflicto social, sus «soluciones fáciles» resulten más atractivas para los grupos que buscan utilizar la violencia contra las personas oprimidas para salvaguardar sus propios privilegios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El reciente escándalo del Banco Master (el mayor caso de fraude fiscal jamás registrado en Brasil) implicó la malversación de 57.000 millones de reales (unos 1O.000 millones de euros) procedentes de fondos de pensiones, empresas y particulares. La fortuna de su propietario, Daniel Vorcaro, ayudó a financiar una película propagandística a favor de Jair Bolsonaro (en inglés y con actores de Hollywood), que sirvió como fondo para financiar la vida de sus familiares y aliados en Estados Unidos. La idea era persuadir a la Administración Trump para que interviniera en la política y la economía brasileñas. Al mismo tiempo, Vorcaro utiliza su dinero e influencia para sobornar a miembros del poder judicial y del Parlamento, financiar líderes emergentes de extrema derecha y facilitar proyectos mineros ilegales en Minas Gerais. Estas operaciones plantean riesgos medioambientales y sociales, muy similares a los que provocaron los desprendimientos de las presas de residuos en las localidades de Brumadinho y Mariana, que causaron la muerte de personas y animales y destruyeron bosques y ríos enteros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este único caso ilustra cómo las élites están unidas y organizadas para defender sus intereses, promoviendo una agenda que vincula la corrupción, el fascismo y la destrucción medioambiental en una guerra contra el pueblo por el control de nuestras vidas y nuestros territorios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La única salida a este escenario es organizarnos y forjar alianzas para defendernos a nosotras mismas y al Planeta frente a los tiranos y las fuerzas genocidas que están a su servicio. Debemos emprender acciones directas, tal y como hicieron los pueblos del Bajo, Medio y Alto Tapajós (junto con los tupinambá, los pescadores y los quilombolas) cuando ocuparon la terminal portuaria de la multinacional Cargill durante más de un mes, paralizando la distribución y la logística de la empresa. Movimientos de las ciudades y otros territorios se sumaron a la causa, sensibilizando a la población, mostrando su solidaridad en persona e intensificando la lucha mediante la ocupación de oficinas de la empresa y la organización de protestas en diversas ciudades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La acción autónoma (libre de la influencia pacificadora que caracteriza a los movimientos bajo la tutela del Partido de los Trabajadores) es el único camino a seguir. En ningún momento de la historia se ha derrotado al fascismo únicamente mediante victorias electorales. Debemos inspirarnos en las ocupaciones urbanas y rurales, la autodemarcación de las tierras indígenas, las huelgas de los repartidores de aplicaciones y las redes de ayuda mutua en las afueras, y darles difusión. Tenemos que construir colectivos y movimientos sociales organizados y autodeterminados desde la base, como las mujeres de Argentina y México que luchan por el derecho al aborto y contra el feminicidio, o aquellas que luchan por la vida y la libertad en Irán. Debemos aprender de la juventud de Nepal e Indonesia que desafían a sus gobiernos y a la policía; de las personas migradas y la población que organizan la resistencia contra el ICE (la agencia de control de inmigración que actúa como milicia de Trump en Estados Unidos); y de los territorios vinculados a la Teia dos Povos (Red de los Pueblos), que fomenta alianzas entre quilombos (afro-descendiente), tierras indígenas y ocupaciones urbanas y rurales de Brasil, basadas en una perspectiva anticolonial y anticapitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lucha es por la vida, la libertad y la autodeterminación. Gane quien gane las elecciones, hay algo que no cambiará: el peor de los escenarios ya se está desarrollando, y ni los líderes electos ni las grandes empresas nos sacarán del apocalipsis que ellos mismos han creado. Como se suele decir en los movimientos de defensa de la tierra: «Si gana Bolsonaro, nos matan; si gana Lula, nos dejan morir».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Votemos o no, debemos volvernos ingobernables. Debemos actuar como si la vida del Planeta dependiera de ello, porque realmente así es.&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;p&gt;Fuente: &lt;a href="https://es.crimethinc.com/2026/09/29/si-gana-bolsonaro-nos-matan-si-gana-lula-nos-dejan-morir-sobre-las-elecciones-de-2026-en-brasil"&gt;ChrimethInc.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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    <published>2026-09-29T11:30:00+00:00</published>
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    <id>https://anarquismos.hipereditor.cc/anarcoteca/</id>
    <title>Anarcoteca</title>
    <updated>2026-09-26T02:54:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;h2&gt;Anarcoteca&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Archivos, medios y recursos para descubrir casi todo sobre el anarquismo y organizar la lucha.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Archivos&lt;/h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Anarchist Stickers Archive:
&lt;a href="https://anarchiststickersarchive.org/"&gt;Acceder&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Archivo ABRA:
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&lt;li&gt;Biblioteca Anarquista:
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&lt;h3&gt;Medios&lt;/h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;CrimethInc.:
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&lt;h3&gt;Recursos&lt;/h3&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Anarchy Planet (Chat, redes sociales, noticias): &lt;a href="https://anarchyplanet.org/"&gt;Acceder&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;
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&lt;/ul&gt;
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    <link href="https://anarquismos.hipereditor.cc/anarcoteca/" rel="alternate"/>
    <published>2026-09-26T02:54:00+00:00</published>
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    <title>Latencias</title>
    <updated>2026-09-26T02:53:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
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    <content type="html">&lt;h2&gt;Latencias&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Cartas, comunicados y noticias que expresan la actualidad del anarquismo en todo el planeta.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Más recientes&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;{{ posts|tag:latencias }}&lt;/p&gt;
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    <published>2026-09-26T02:53:00+00:00</published>
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    <title>Texturas</title>
    <updated>2026-09-26T02:51:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
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    <content type="html">&lt;h2&gt;Texturas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Textos afines al anarquismo, ideas que nutren y/o desbordan su definición.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Más recientes&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;{{ posts|tag:texturas }}&lt;/p&gt;
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    <published>2026-09-26T02:51:00+00:00</published>
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    <title>Acerca de</title>
    <updated>2026-09-26T02:49:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;h2&gt;Acerca de&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un mundo nuevo&lt;/strong&gt; es una respuesta abierta a una pregunta difícil: qué es el anarquismo. Este será un archivo de ideas, prácticas, teorías, experiencias y mitos tanto anarquistas como afines. Si en algún punto parece que abarca demasiado es porque, también creo, el anarquismo lo abarca todo. Si aún te quedan dudas o quieres compartir algún criterio o sugerencia, ponte en &lt;a href="mailto:h4ch3@riseup.net"&gt;contacto&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por cierto, eres libre de copiar, editar y difundir todo el archivo a tu antojo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://gateway.ipfs.anarchiststickersarchive.org/ipfs/bafybeies6jnxw52czwqxhlld7oijgnjyrj43e4ljjmhfllktirrna4skjy" alt="Cartel" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;Libertad para los presos políticos.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
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    <id>https://anarquismos.hipereditor.cc/comunicado-del-colectivo-autisticiinventati/</id>
    <title>Comunicado del Colectivo Autistici/Inventati</title>
    <updated>2026-08-27T08:30:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Hoy hemos sabido que el gobierno de los Estados Unidos ha decidido incluir a un pequeño colectivo de voluntarixs y activistas digitales italianxs en el elenco de las organizaciones terroristas mundiales merecedoras de sanciones, como se puede leer en las declaraciones del Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado y en la Orden Ejecutiva emitida en relación a este asunto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nosotrxs volvemos a oponernos al remitente de todas las acusaciones presentadas en estas declaraciones y al mismo tiempo nos reafirmamos con fuerza en nuestro empeño por facilitar una plataforma de instrumentos de auto-defensa digital para permitir a activistas, individualidades, grupos y asociaciones comunicar libremente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No nos detendremos y continuaremos a hacer lo que hemos hecho siempre, oponiendonos de todas las maneras a las falsas acusaciones construidas por una administración políticamente desesperada que tiene como único objetivo distraer a las personas y los medios de su propia violencia y su propio deseo de guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El antifascismo y el anticapitalismo no son terrorismo. Protestar no es terrorismo. Y todxs tienen el derecho de tomar la palabra y luchar por toda la humanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Colectivo Autistici/Inventati&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;«Socializar saberes sin fundar poderes»&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;p&gt;Más información en &lt;a href="https://crimethinc.com/2026/08/27/el-gobierno-de-ee-uu-califica-al-administrador-de-noblogsorg-de-"&gt;CrimethInc&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
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    <published>2026-08-27T08:30:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/nou-blog/</id>
    <title>Nou blog!</title>
    <updated>2026-07-30T16:36:08.134201+00:00</updated>
    <author>
      <name>desposseit</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Hola!!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A partir d’ara tots els posts seràn a &lt;a href="https://marginal.fyi"&gt;marginal.fyi&lt;/a&gt;. Subscriu-te al RSS :)&lt;/p&gt;
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&lt;p&gt;❤️🌱&lt;/p&gt;
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    <published>2026-07-30T16:36:08.134201+00:00</published>
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    <title>El «miedo negro» y el Partido de la Anarquía</title>
    <updated>2026-06-30T10:30:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>mundonuevo</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;En agosto de 2025, un poderoso levantamiento sacudió Indonesia y se extendió rápidamente por toda la región, contribuyendo a catalizar una revolución en Nepal. Sin embargo, aunque desencadenó nuevas explosiones desde Filipinas hasta Marruecos, este impulso se topó con un muro en todas partes cuando los gobiernos contraatacaron con una represión dirigida específicamente contra el movimiento anarquista, en lo que algunos en la región han denominado el «miedo negro». En el siguiente análisis, Simoun Magsalin se basa en los acontecimientos de Filipinas para esbozar los retos a los que se enfrentan los revolucionarios y las revolucionarias de hoy, y explorar qué se necesitará para superarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta línea de investigación es igualmente relevante en Norteamérica, donde anarquistas se enfrentan a una represión cada vez más intensa desde Prairieland hasta Minneapolis.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;21 de septiembre y el Partido de la Anarquía&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El 21 de septiembre de 2025, una multitud de izquierdistas, socialistas y pro-revolucionarios se manifestaron en el fatídico lugar donde el gobierno colonial español ejecutó a José Rizal el 30 de diciembre de 1896. Rizal fue ejecutado bajo falsas acusaciones por una insurrección anticolonial con la que tenía poco que ver, pero que lo había proclamado como su estrella polar. En 2025, una marcha de más de 80.000 filipinos se reunió junto al monumento donde descansan sus restos para expresar su indignación ante un escándalo de corrupción a gran escala relacionado con el desvío de fondos destinados a proyectos de infraestructura para el control de inundaciones; el saqueo de dichos fondos mediante proyectos fraudulentos provocó numerosas muertes durante varios tifones tropicales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los meses previos a la marcha, la indignación no había conducido a nada, ya que la izquierda filipina se encontraba en un punto casi históricamente bajo tras años de oportunismo, represión y restauración dinástica por parte de la anterior presidencia de Duterte y la continuación del «dutertismo» en la actual administración, encabezada por Ferdinand «Bongbong» Marcos, Jr. La moral estaba tan baja que un intento de la izquierda de organizar una asamblea general en una comunidad urbana pobre amenazada de demolición, al parecer, no atrajo a casi nadie. En una huelga en una fábrica, trabajadores autogestionaron su piquete para limitar y pacificar sus propias acciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la insurrección que estalló en Indonesia a finales de agosto de 2025 inspiró algo en el pueblo filipino. Los militantes de Democracia Nacional organizaron una acción directa limitada a principios de septiembre, que incluyó actos de vandalismo publicitados y pequeños enfrentamientos callejeros. Esperaban despertar a «las masas» de su letargo y provocar la espontaneidad. Por desgracia, esa energía no surgió (al menos, no al principio). Entonces floreció la insurrección en Nepal floreció y luego se marchitó, y la moral volvió a remontar. Saber que el poder es vulnerable en otros lugares es darse cuenta de que es vulnerable en todas partes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Varios grupos anunciaron una movilización masiva para el 21 de septiembre en Luneta y en EDSA. La Iglesia católica fue una de las fuerzas más importantes que organizó las movilizaciones, seguida de diversos grupos de derecha, liberales, socialdemócratas, nacionaldemócratas y socialistas. Anarquistas de diversas tendencias también estuvimos allí, a nuestra manera. Se exhibieron pancartas de todo tipo: las Organizaciones de Masas Nacional-Democráticas (NDMO) y Makabayan, el bloque de Sanlakas-PLM-BMP-Oriang, Akbayan, Kilusan, Kamanggagawa, el Partido Socialista, los Espartaquistas, el Partido Manggagawa, Manibela y otras asociaciones de trabajadores, así como fraternidades universitarias. Los partidarios acérrimos de Duterte (DDS), de ideología de derechas, también estaban allí; algunos proyectaban consignas en la base militar para provocar espontáneamente un kudeta (término tagalo para «golpe de Estado») entre los generales, en un vano intento de derrocar al presidente Bongbong Marcos, catapultar a la vicepresidenta Sara Duterte al cargo más alto y (¿de alguna manera?) traer de vuelta al país al expresidente Rodrigo Duterte, encarcelado en La Haya por la Corte Penal Internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al margen de todos estos partidos había otro: el partido de la anarquía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez finalizado el programa de la marcha de protesta del bloque Makabayan de camino a Mendiola, unos jóvenes vestidos de negro iniciaron una acción directa violenta, intentando incendiar un camión de mercancías utilizado como barricada policial y, a continuación, lanzaron piedras contra la policía. La policía respondió con sus propias piedras, dejando a los militantes de Makabayan atrapados en el fuego cruzado. En ese momento, se reveló otra facción del partido de la anarquía, abriendo otro frente en Filipinas tal y como había ocurrido en Indonesia y Nepal. Volvieron a ondear los mismos símbolos de la bandera de One Piece el sombrero de paja con la calavera y los huesos cruzados, izados por quienes vestían el atuendo negro anarquista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El movimiento espontáneo del 21 de septiembre (o 9/21) no era un partido de anarquistas, por mucho que nos hubiera gustado que lo fuera. Tampoco se identificaban a sí mismos como nacionaldemócratas, maoístas, socialistas o comunistas (ni como fascistas, aunque los fascistas quieran apropiarse del simbolismo y el significado de los acontecimientos del 21/9).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El partido de la anarquía no es una formación organizativa concreta, sino un fenómeno espontáneo que cobró cohesión en un momento de gran moral entre nuestra clase. Al igual que en Indonesia y Nepal, surgió al margen del ámbito conocido como «izquierda». Pero la forma en que la autodenominada izquierda se relaciona con este partido de la anarquía reviste una importancia crucial, especialmente teniendo en cuenta la rapidez con la que algunos miembros de la izquierda se apresuraron a denunciar a sus militantes como «anarquistas», fascistas, dutertistas o saboteadores (¿chinos?).&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;El «miedo negro» y el Partido del Orden&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;El grupo anarquista que surgió en la batalla de Mendiola era pequeño. La mayoría de los (al menos) 277 detenidos en Mendiola no participaron en absoluto en la acción directa o, por lo contrario, no eran anarquistas. Muchos eran transeúntes inocentes, algunos de los cuales pertenecían a minorías colonizadas dentro del Estado-nación filipino, que ni siquiera hablaban tagalo y llevaban menos de una semana en Manila. Otro era un estudiante de periodismo que, por casualidad, vestía de negro en la protesta y fue detenido ilegalmente solo porque se parecía vagamente a un anarquista. Alrededor de 91 de las personas detenidas de Mendiola, o al menos esa cifra, eran menores de edad. Todos fueron golpeadas en la calle y posteriormente torturadas de forma sistemática; se les negó asistencia letrada, comida y medicinas, así como el contacto con sus familias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, a pesar de no ser «partisanos» del partido de la anarquía, se les tildó de «anarquistas» (¿o se les tildó de «negros»?). Para entonces, ya era un estribillo habitual, que llegaba justo tras la «histeria negra» en Indonesia, donde se produjo una caza abierta de anarquistas por decreto de Prabowo, así como la orden de criminalización de Trump dirigida contra los denominados «antifa» en Estados Unidos y las acusaciones de políticos nepalíes de que los anarquistas se habían «infiltrado» en la insurrección de ese país. En septiembre de 2025, las fuerzas de seguridad se inventaban de la nada grupos enteros de anarquistas para explicar diversos disturbios y episodios insurreccionales en todo el mundo, cada conspiración imaginada más fantasiosa que la anterior. ¡Ojalá esos revolucionarios pudieran nacer completamente armados y listos para luchar, como cien mil Atenas nacidas de la mente de Zeus!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este tipo de provocaciones conspirativas no son nada nuevo. Tras el 7 de octubre de 2023, se identificaron batallones enteros de Hamás por todo el mundo. ¿Parapentistas en pleno corazón de Gran Bretaña? Hamás. ¿Estudiantes que ocupan los campus para protestar contra las inversiones en el genocidio de Gaza y la ocupación de Palestina? Hamás. ¿Judíos antisionistas? Hamás. ¿Gente cualquiera en el tren que no se parece a mí y que no molesta a nadie? ¡Hamás! Al igual que con anteriores oleadas de caza de comunistas, la «caza de Hamás» y el actual miedo negro sirven para deslegitimar y criminalizar la protesta y la organización, ya sea en respuesta al genocidio israelí del pueblo palestino en Gaza o a los descarados escándalos de corrupción en Asia y otros lugares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos visto cómo se ha utilizado la «etiquetación de negro» y el miedo negro en Indonesia, Nepal y Filipinas, de forma muy similar a como se empleó en el pasado la caza de rojos. No importaba si eras anarquista o socialdemócrata: ¡te tacharían de rojo y te deportarían o encarcelarían como a un comunista asqueroso y ateo! Actores no estatales, incluidos liberales y sindicatos amarillos, han utilizado la «catalogación de rojo» para deslegitimar a sus rivales ideológicos en el ámbito electoral o sindical. Ahora, de manera similar, el mero hecho de ser de izquierdas, vestir de negro o estar en el lugar equivocado en el momento equivocado puede hacer que te tachen de anarquista y te amenacen con cargos de subversión. Lo vimos en Indonesia y Nepal, y de nuevo en Mendiola. De forma coherente y predecible, el «partido del orden» utiliza la estrategia del «miedo al negro» para reprimir no solo al partido de la anarquía, sino a todos aquellos que critican el orden imperante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué es, en realidad, el partido de la anarquía? No es algo que pueda construirse de la misma manera que se construye un partido formal. Se constituye y se mantiene unido sobre la base de una insurrección social, o al menos de los inicios de una. Es sobre esta base que el partido de la anarquía no es meramente una amenaza para el ala dominante del partido del orden (el grupo de los existentes), sino también para el grupo de los falsos críticos, que llevan a cabo una lucha de dos líneas dentro del partido del orden, pero siguen siendo su oposición leal. El miedo negro, por tanto, funciona de forma ligeramente diferente al «miedo al rojo» en cuanto a cómo el grupo de los falsos críticos lo utiliza para atacar al partido de la anarquía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inmediatamente después de la represión policial en Mendiola, comenzó a formarse otra narrativa paralela. Activistas de acción directa y personas detenidas de Mendiola estaban a sueldo de agentes extranjeros, o de Sara Duterte (o así lo afirmaron muchos comentaristas). Tanto los liberales como los izquierdistas repitieron esto hasta la saciedad. El grupo de los falsos críticos negocia constantemente su lugar dentro del partido del orden y en el esfuerzo más amplio por restablecer la normalidad. Estos falsos críticos utilizan el miedo negro para disolver el partido de la anarquía con el fin de lograr ese objetivo. Ya lo hemos visto antes: por ejemplo, en la policía de paz que tildó a los y las activistas de acción directa de «agentes provocadores» y las entregó a la policía durante las revueltas por George Floyd en 2020. A través de tales acciones, los falsos críticos se posicionan como una oposición legal, legítima y leal dentro del orden imperante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, los falsos críticos también utilizan el miedo negro para legitimar su propio activismo y sus organizaciones a costa de la insurrección y del partido de la anarquía. Lo hacen tildando al partido de la anarquía de «saboteadores», «provocadores», «dutertistas» encubiertos, etcétera, pero también aprovechándose de los esfuerzos de partisanos e insurrectos del partido de la anarquía para construir sus propias organizaciones mediante el pacifismo pragmático y el legalismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El miedo negro representa una doble amenaza: la amenaza obvia procedente del grupo dominante del partido del orden, pero, lo que es más peligroso, una amenaza adicional procedente del grupo de los falsos críticos.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Imponer la normalidad&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;La normalidad es lo que tenemos hoy en día: el régimen del trabajo, el género, el dinero, el capital, el Estado, el racismo, ad nauseam. El partido del orden impone y mantiene la normalidad haciendo que nuestra clase dependa de su funcionamiento. Si, como proclama El Manifiesto Comunista, los trabajadores del mundo no tienen nada que perder salvo sus cadenas, ¿por qué nos aferramos tanto a ellas? La perspectiva de que nuestras cadenas se aflojen nos expone a un riesgo inmenso, porque la normalidad nos hace dependientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todas tenemos intereses materiales en mantener la normalidad y mucho que perder con su ruptura. Esta dependencia de la normalidad impide a muchas personas convertirse en revolucionarias activas. Mis propias discapacidades, por ejemplo, me atan a la normalidad, obligándome a tener un interés material en la estabilidad y la previsibilidad de la medicina y la asistencia sanitaria. Millones de personas y sus familias tienen, del mismo modo, intereses materiales similares que las atan a la normalidad. Incluso algo tan básico como el acceso a los alimentos puede verse afectado por la interrupción de la normalidad. Esa dependencia de la normalidad nos limita en lo que podemos hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas condiciones, podemos hablar de revolución e insurrección todo lo que queramos, pero cualquier acto de violencia contra el partido del orden supone arriesgarse a una dura represión. Aquellas personas «partisanas» que se aferran a la ilegalidad y la ilegibilidad encuentran refugio en las periferias rebeldes. En los márgenes de la sociedad, no pueden intervenir en el fragor de la lucha de clases, y deben, en su lugar, luchar por la revolución desde sus periferias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quienes se encuentran fuera de las periferias rebeldes y actúan allí donde la imposición de la normalidad es más coherente, a menudo descubren que aún pueden realizar una labor positiva dentro del marco del legalismo. El legalismo empuja a la izquierda y a los y las anarquistas hacia el «pacifismo pragmático». Como pro-revolucionarias, nos negamos a afirmar el pacifismo como principio de la lucha de clases, pero consideramos que debemos ser pragmáticos en nuestra relación con la violencia, e incluso en la medida en que la respaldamos públicamente. Por eso, cuando nos manifestamos, los líderes de las marchas deben reunirse con la policía para negociar el tiempo y el espacio de su protesta, independientemente de los permisos. Incluso sin permisos de manifestación, la policía entiende que las concesiones informales para este tipo de concentraciones ilegales son pragmáticas a largo plazo. Esta negociación forma parte integrante de la imposición de la normalidad. Si no negociamos, corremos el riesgo de sufrir una represión que agotará recursos vitales que tendrán que destinarse al apoyo a las personas presas, ahuyentando a quienes tienen menor apetito por el riesgo y (quizá lo más importante) siendo identificados como enemigos del orden en un momento de calma y retroceso en la lucha de clases. Esto no es un juicio de valor: es simplemente la realidad de la normalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fuera del ámbito de la izquierda, de activistas y anarquistas, la normalidad adopta la forma de pasividad apolítica masiva. Muchos marxistas citarían la ideología o la hegemonía para explicar esto; sin embargo, más allá de las formas en que las relaciones mercantiles oscurecen y alienan la fuente del poder de nuestra clase, nuestra clase no está formada por ovejas, ni somos receptores pasivos de la ideología burguesa. Tampoco se trata simplemente de una cuestión de desinterés por la política. La gente sabe que el mundo está jodido. Esta condición de pasividad apolítica masiva no es meramente ideológica, sino material. Ser apolítico no es tanto una elección como una condición: la imposición material e ideológica de la normalidad. Los reformistas, activistas, militantes y pro-revolucionarios se definen como tales al superar los límites materiales e ideológicos concretos que impone esta condición. Pero incluso superar estos límites no significa necesariamente que se puede superar la propia normalidad; de ahí la necesidad del pacifismo pragmático.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A través del pacifismo pragmático, los reformistas y los izquierdistas pueden negociar su posición dentro de la normalidad y del partido del orden. Así es como la lucha por las reformas impulsa a muchos a superar su pasividad. Los círculos de militantes se convierten en movimientos, los movimientos se convierten en partidos políticos y ONG, y los partidos políticos se presentan a las elecciones mientras que las ONG apoyan las reformas y —si todo va bien— estos partidos y ONG consiguen reformas para sus bases populares. Este proceso de reforma legitima a estos izquierdistas y los vincula al orden vigente. Para seguir siendo legítimos, deben permanecer dentro de los límites de la ley y, para ello, deben seguir siendo pragmáticamente pacifistas. Así es como la izquierda legal y legítima se establece como falsa crítica del partido del orden, como la «izquierda permitida» y el ala izquierda del capital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para conservar este estatus, a menudo resulta necesario denunciar al partido de la anarquía y participar en la campaña de miedo al comunismo.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Desorganización organizada&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;El partido de la anarquía se ha constituido en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos de la era moderna, desde la Reforma hasta las grandes revoluciones en Inglaterra, América, Francia, Rusia, Alemania, China y otros lugares. Durante la última década, lo hemos visto surgir en el movimiento de los chalecos amarillos en Francia, en Hong Kong, en el levantamiento por George Floyd en Estados Unidos y, más recientemente, en Bangladés, Indonesia, Nepal, Madagascar y aquí, en Filipinas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, el partido de la anarquía se disuelve mediante la imposición de la desorganización por parte de las iglesias, los liberales, las vanguardias autoproclamadas, la izquierda autorizada, la socialdemocracia y otras facciones dentro del grupo de los falsos críticos. En la Revolución del Poder Popular de 1986 (EDSA Uno), la Iglesia y los oligarcas liberales llevaron a los trabajadores filipinos a apoyar a los conspiradores del golpe de Estado e instalar a la oligarca liberal Cory Aquino como presidenta. En los acontecimientos de mayo de 1968 en París, el Partido Comunista de Francia y otras instituciones de izquierda desmovilizaron a los trabajadores y a los estudiantes radicales. En la revolución iraní, los clérigos socavaron los consejos shura de la clase obrera hasta que el ayatolá pudo consolidar su poder. En Polonia, los liberales que querían negociar un lugar dentro del aparato estatal polaco socavaron la autoorganización de los trabajadores en Solidarność. En la Gran Revolución Cultural Proletaria, el propio Mao Zedong se apresuró a cooptar y desmovilizar las mismas fuerzas que había desatado para recuperar y mantener el control sobre el partido-Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La facción de los falsos críticos teme la espontaneidad de masas y la actividad autodirigida, y se apresura a cooptar y desmovilizar al partido de la anarquía con el fin de organizar el el restablecimiento de la normalidad bajo su facción en ascenso. Los políticos se centran en el partido de la anarquía para que el grupo de los falsos críticos pueda reconstituirse como el nuevo grupo de lo existente y, en última instancia, reconstituir el partido del orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lógica de esta desorganización organizada es la cristalización de la legalidad y la legitimidad como tamang proseso. Con el significado literal de «proceso correcto» o «debido proceso», el tamang proseso se invoca en Filipinas como la «forma correcta» o la «forma legítima» de hacer las cosas, normalmente en el contexto de las relaciones con la burocracia o los trámites. Esta afirmación de la legalidad y la legitimidad lo impregna todo en condiciones de normalidad, incluso fuera del alcance de la ley, la policía y los tribunales del Estado. El daño, por ejemplo, debe ser demostrado y probado, si no ante un tribunal, al menos mediante el juicio de los pares. Según los defensores del tamang proseso, hay que escuchar a «ambas partes», lo que oscurece las relaciones de poder inherentes, ya se trate de las dinámicas de género de la cultura de la violación o de la hegemonía de Israel y el sionismo sobre Palestina antes del 7 de octubre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso en una guerra civil, debe haber un tamang proseso, en el que tanto las guerrillas comunistas como bangsamoro sometiéndose a la legalidad y la legitimidad de la mesa de paz. Las negociaciones en la mesa de paz cumplen dos funciones. En primer lugar, representan la fusión negociada y la legitimación de una facción a medida que esta asciende al partido del orden. En segundo lugar, sirven para desmovilizar la fuerza armada de su propia facción y deslegitimar a cualquier participante en la lucha que se niegue a aceptar el compromiso. En este contexto, el tamang proseso sugiere que solo hay dos vías para la reforma: la integración negociada en el partido del orden, o la lucha armada con el fin de lograr dicha integración negociada. Las posibilidades de insurrección social, ruptura, revolución —y mucho menos de anarquía y comunización— quedan totalmente excluidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El «tamang proseso» es la forma «correcta» y «legítima» de protestar, organizarse y hacer política. Es la «mediación» y la «gestión» de las energías que, de otro modo, se habrían unido en el gran partido de la anarquía y el comunismo. La semana tras los acontecimientos del 21 de septiembre, el ex candidato presidencial y el socialista sin pelos en la lengua Ka Leody de Guzmán publicaron un comunicado de solidaridad en el que reafirmaban la legitimidad de la ira, aunque al mismo tiempo hacía un llamamiento a reclutar a los pobres urbanos descontentos para su corriente específica de organizaciones. Cabe destacar que esta declaración implicaba una dicotomía entre las personas organizadas y las supuestamente no organizadas —o, para ser más precisas, entre las organizadas bajo su mando y las organizadas al margen de él. No importa que la acción directa contra las fuerzas policiales tuviera lugar fuera del mando de los partidos de izquierda legítimos, mientras que ninguno de los partidos presentes en Luneta y Mendiola intervino para convertir los disturbios en una insurrección.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso la insurgencia maoísta del Partido Comunista de Filipinas-Nuevo Ejército Popular (CPP-NPA) se estructura dentro del tamang proseso, a pesar de la ilegalidad manifiesta de su insurgencia. Ir a mamundok (subir a la montaña) y unirse a la guerrilla se considera la «forma más elevada de lucha» en el ámbito maoísta. Criticar a los valientes guerrilleros es una cobardía: ¿qué has sacrificado tú que te dé derecho a criticarlos? Si están librando una guerra de guerrillas, ¡entonces deben de tener razón! No importa que el desvío de militantes comprometidos hacia el mamundok prive a las ciudades de cuadros que podrían haber intervenido en la lucha de clases (dejando de lado, por ahora, los problemas del intervencionismo estalinista).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El «argumentum ad guerrilla», o la apelación a la guerrilla, presenta las cuestiones ideológicas como incuestionables porque los guerrilleros están haciendo un sacrificio costoso, a veces definitivo. Este culto a la acción da por sentado que la corrección de una estrategia puede demostrarse mediante hazañas espectaculares y el reclutamiento masivo. Sin embargo, fuerzas conservadoras como Daesh también libran este tipo de guerras de guerrilla: ¿debemos considerarlas correctas porque lograron establecer el llamado «Estado Islámico»? El argumentum ad guerrilla es la otra cara del pacifismo pragmático: el fetichismo de la violencia «revolucionaria» es la reacción inevitable a la timidez de dicho pragmatismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es este «argumentum ad guerrilla» el que limita las opciones de quienes desean un cambio social a una elección entre el reformismo y el «reformismo armado», entre la socialdemocracia y la «socialdemocracia a punta de pistola». Solo estas opciones se enmarcan dentro de los límites del «tamang proseso». Pero cuando concebimos la revolución meramente como un aparato contra otro, desaparece la noción de poder de clase constituido para la abolición de todas las clases.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En consecuencia, aunque el Partido Comunista de Filipinas reconoció los sucesos de Mendiola como violencia legítima, aunque mal canalizada, pidió que estos «partisanos» de la anarquía se incorporaran a su Nuevo Ejército Popular. Del mismo modo, la izquierda legal y legítima pidió que se reclutara a los airados «partisanos» e «insurrectos» en su organización, simplemente para aumentar su número de afiliados. La idea de que la solución a nuestros males es «organizarse» —o incluso «mamundok»— es el equivalente ligeramente más radical del mantra liberal de que la solución es «votar». El resultado es el mismo: la desmovilización y disolución del partido de la anarquía y la la subordinación de sus pupilos a cierto aparato del grupúsculo de los falsos críticos: mediación, gestión e integración en la vida política.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;La antipolítica contra el Tamang Proseso&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;La vida política y sus nociones de legalidad, legitimidad y tamang proseso constituyen la esencia misma de la normalidad. La negociación de reformas o de un lugar dentro de la jerarquía de la normalidad se gestiona y media a través de la vida política. El partido de la anarquía, como partido ajeno a toda vida política integrada, es decididamente antipolítico. Como tal, el partido de la anarquía debe ser etiquetado de rojo, etiquetado de negro y sometido al más cruel «miedo negro», porque es a través de lo antipolítico como el partido de la anarquía actúa fuera de los límites de la legalidad y la legitimidad, ya que constituye la mayor amenaza para la normalidad. La insurrección social y la revolución abolirían la legitimidad, esa ideología de la jerarquía y la sociedad de clases.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, el «miedo negro» se desarrolla en tres niveles, todos ellos destinados a desmovilizar al partido de la anarquía. Ya hemos analizado los dos primeros niveles. El primero es represivo: el uso de la fuerza para sofocar al partido de la anarquía y, en algunos casos, reprimir también de forma oportunista al grupo de los falsos críticos. El segundo nivel es mediador: una vez disuelto el partido de la anarquía, integrar a sus antiguos miembros en el grupo de los falsos críticos bajo la gestión general de la vida política. El tercer nivel del «miedo negro» es reimpositivo: la restauración, la reanudación y la reimposición de la normalidad bajo el antiguo o el nuevo partido del orden. Este aspecto reimpositivo del miedo negro es el más insidioso, pues surge como consecuencia del miedo a la anarquía por parte del propio partido de la anarquía, que pierde su coherencia cuando el partido no logra superar los límites de la insurrección.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El miedo negro represivo es tarea del partido del orden, concretamente bajo el grupo dominante de lo existente. El «miedo al negro» mediador es tarea de la facción de los falsos críticos a través de su lucha de dos líneas para convertirse en la facción dominante. El «miedo al negro» reimpulsor surge desde dentro del propio «partido de la anarquía», como consecuencia de los límites materiales e ideológicos reales de la insurrección, límites que los «insurrectos» deben superar si quieren transformar una insurrección en una revolución social que abarque el mundo entero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tamang proseso es el motor de la imposición y la reimposición de la normalidad. Frente al miedo al negro reimpositivo, los insurrectos deben luchar contra el poder mismo de legitimar, desarrollando una antipolítica que rechace incluso (o especialmente) la forma democrática y la legitimidad y ciudadanía que esta implica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aparte de la evidente función represiva de la actuación policial desplegada contra nuestra clase y el partido de la anarquía, la actuación policial está al servicio del tamang proseso. Los escándalos relacionados con el control de las inundaciones en Filipinas están siendo investigados por la Comisión Independiente para las Infraestructuras (ICI), creada por Marcos. Estos mecanismos reafirman la legitimidad del partido del orden. El aparato estatal encargado de vigilar la corrupción convence a los ciudadanos de que el sistema funciona. Así es como el Estado gestiona los antagonismos de clase. Esa es la limitación última del discurso sobre la corrupción, a través del cual la ciudadanía se reproduce y se reafirma como tal, con toda la pasividad que ello implica bajo el régimen de la democracia. La abolición de la legitimidad y del «tamang proseso» comienza con el fracaso de este discurso, cuyas semillas pueden permanecer latentes durante décadas; ha habido una corrupción abyecta y desenfrenada durante mucho tiempo, pero sus contradicciones no alcanzaron un punto de ruptura hasta septiembre de 2025.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El partido del orden lleva a cabo de forma proactiva la mediación y la gestión de la vida política para impedir que el partido de la anarquía gane cohesión. En momentos cruciales de la política burguesa, como las revoluciones políticas o las elecciones importantes, la reconfiguración de los grupos parlamentarios y las subfacciones del partido del orden crea nuevas vías para mediar y gestionar la vida política. La Revolución del Poder Popular y la República de EDSA llevaron a segmentos de la izquierda filipina a comprometerse con la oligarquía liberal gobernante. En consecuencia, el blanqueo del acaparamiento de tierras bajo la administración de Noynoy «PNoy» Aquino (2010-2016) por parte de quienes se autodenominaban demócratas populares provocó una desilusión masiva, lo que contribuyó a la elección de Rodrigo Duterte en 2016. En Nepal, la disolución de los gobiernos populares mediante el decreto de Prachanda y el propio ascenso de Prachanda al cargo de primer ministro de Nepal condujo a la integración de su partido y de otros partidos comunistas nepalíes en el grupo de los ya existentes, mientras que los maoístas oficiales se enriquecían. En Indonesia, las contradicciones y los antagonismos que persistían desde la Reformasi dieron paso a la restauración de un hijo del Nuevo Orden mediante la elección de Prabowo Subianto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El partido de la anarquía cobra cohesión a medida que el abyecto fracaso del tamang proseso se hace cada vez más difícil de ignorar. Cada vez son más los que se desilusionan, no solo con el «tamang proseso» del sistema vigente, sino también con sus falsos críticos. Al igual que la «iglesia invisible» (una iglesia de elegidos o futuros conversos conocida solo por los verdaderos creyentes en Cristo), el partido de la anarquía se cohesiona primero como un «partido invisible», a medida que se forjan afinidades entre militantes que se reconocen mutuamente como elegidos, pero que aún ni siquiera saben que son compañeros y «kasamas» en la lucha. Entonces, con el tiempo, la presión rompe el dique. El asesinato a manos de la policía de Affan Kurniawan desencadenó las insurrecciones de agosto y septiembre en Indonesia; la prohibición de las redes sociales nepalíes (y, por tanto, de la crítica) desencadenó la insurrección de septiembre de 2025 en Nepal; y el descontento que llevaba tiempo gestándose a raíz de los escándalos relacionados con el control de las inundaciones, combinado con la alta moral derivada de ver insurrecciones en otros lugares, inspiró la batalla de Mendiola el 21 de septiembre en Filipinas. La incapacidad para mediar y gestionar la situación unió al partido de la anarquía en todos estos países.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las marchas superan los límites del pacifismo pragmático y se intensifican hasta convertirse en actos individuales de ilegalismo. Los actos de ilegalismo individual superan los límites que bloquean el camino hacia los actos colectivos de ilegalismo, y los disturbios de ilegalismo colectivo dan lugar al ilegalismo de masas, y luego a la insurrección, la revolución, la comunización y la unificación de la humanidad. Cada nivel de escalada debe superar sus límites particulares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fundamentalmente, la insurrección y la revolución abren los horizontes a posibilidades más allá del mundo en el que vivimos actualmente. Una vez que vislumbramos las posibilidades que hay más allá, ¿por qué deberíamos quedarnos donde estamos? ¿Para rehacer lo que se ha deshecho? Sin embargo, nuestra clase no toma esa decisión, o si hemos tenido que hacerlo, lo hemos elegido con dolor en el corazón, ya que los límites últimos de la insurrección desintegraron el partido de la anarquía.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Tamang Proseso contra el Partido de la Anarquía&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;La reacción es inevitable. La revolución, no. A medida que el partido de la anarquía se consolida como consecuencia del fracaso de la política, los pro-revolucionarios luchan por reconfigurarse en relación con dicho partido. La represión del partido del orden y la mediación del grupo de los falsos críticos no son las únicas amenazas. La reimposición de la normalidad se vuelve inevitable cuando las personas insurrectas no logran comunizar la vida social en el seno de la insurrección y son incapaces de escalar hacia la revolución del mundo entero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No habrá una mano invisible de la insurrección como la hay del mercado —o, al menos, no inicialmente—. Las fuerzas del mercado están impulsadas por la mano invisible de la lógica totalizadora del capital. En cambio, la lógica de la insurrección surge de forma embrionaria, como una plántula en un entorno totalmente hostil. Las personas trabajadoras que se convierten en «insurrectas» y «partisanas» de la anarquía tienen mucho que perder al romper con la normalidad. Sin embargo, lo que ganamos a través de esa lógica insurreccional puede reorganizar la vida social durante la ruptura. Esa lógica insurreccional debe luchar a muerte contra la lógica totalizadora del capital, o de lo contrario será sofocada por la contrarrevolución. Aquí es donde las personas pro-revolución deben intervenir para nutrir y cultivar esa plántula de lógica insurreccional de la anarquía y el comunismo. Aquí es donde la revolución crea a las personas revolucionarias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Indonesia, la insurrección dio lugar a saqueos masivos y a incendios provocados a gran escala de edificios gubernamentales. Las personas pro-revolución convocaron «parlamentos de la calle», creando espacios para que las «insurrectas» hablaran de revolución. Sin embargo, no se apoderaron de las armas antes de incendiar los arsenales de la policía. Al final, las personas «insurrectas» no pudieron defenderse a sí mismas, ni a sus campus, ni a sus hogares de los matones del partido del orden o de los saqueadores y violadores oportunistas. La insurrección no se extendió al campo, ni las personas pro-revolución lograron vincular entre sí los distintos focos de insurrección de manera significativa. Sin medios para defenderse ni para alimentarse, las personas «insurrectas» de todo el vasto archipiélago llegaron, con escasa coordinación, a la misma conclusión: «pacificarse», seguir movilizándose pero de manera no violenta, y abogar por un compromiso con el partido del orden. La autopacificación estuvo impulsada por el miedo a la reacción y a la contrarrevolución. Sin embargo, la reacción era inevitable en cualquier caso. Fue precisamente la reacción de Prabowo la que se convirtió en la vanguardia del «miedo negro» a escala mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas personas en Indonesia que no intervinieron o lo hicieron solo de forma defensiva se vieron atrapadas esperando a que las condiciones maduraran, a que la insurrección se convirtiera en un escenario viable para la intervención revolucionaria. Ese attentisme, una «actitud de esperar y ver qué pasa», es otra forma más de tamang proseso, como si el orden correcto de las operaciones fuera consolidar una organización revolucionaria antes de una revolución. De hecho, las condiciones ideales no existen, pero sí las oportunidades, y estas surgen independientemente del grado de preparación o del nivel de organización. El «attentisme» atrapa a los pro-revolucionarios en un bucle infinito de espera de las condiciones ideales, organizando y construyendo el movimiento sin fin —paciencia por el simple hecho de tenerla—. Pero nuestra clase no es débil porque esté desorganizada, «nuestra clase está desorganizada porque es débil». La paciencia y la prudencia no se vieron recompensadas en absoluto, pues la reacción era inevitable una vez que se cerró el horizonte para la acción revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Nepal, las personas «insurrectas» se armaron mientras incendiaban el viejo orden. La integración casi total de los diversos partidos comunistas oficiales en el partido del orden garantizó que prácticamente ninguna fuerza pro-revolucionaria organizada (o al menos ninguna fuerza «legible») interviniera en la insurrección. Sin embargo, las personas «insurrectas» se apoderaron de las armas mientras incendiaban el Gobierno, superando así un límite crucial que las «insurrectas» de Indonesia no habían logrado superar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez que se calmaron las aguas, muchos, incluido The New York Times, alegaron que una oscura conspiración había organizado los incendios masivos. En las revoluciones políticas, como la que tuvo lugar en EDSA Uno en 1986, las fuerzas políticas más organizadas y coherentes cuentan con la legalidad y la legitimidad necesarias para hacerse con el poder del Estado. Si hubiera existido una conspiración para cometer incendios masivos a la escala que muchos insinuaban, dicha conspiración habría sido lo suficientemente poderosa como para apoderarse directamente del poder del Estado. Sin embargo, ningún «golpe de Estado» de ese tipo tomó el poder, ni una dictadura colectiva invisible bakuninista-tiqqunista impidió el restablecimiento de la normalidad. Tampoco el general Ashok Raj Sigdel aprovechó el momento para imponer descaradamente un régimen armado o restaurar la monarquía, como muchos temían que pudiera ocurrir. En ausencia de un gobierno civil legítimo, nada habría podido detener a Sigdel, ni siquiera el partido de la anarquía, que no había logrado superar ciertos límites y se encontraba en retroceso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, aunque el partido de la anarquía en Nepal fue capaz de pasar de actos individuales de ilegalismo a actos colectivos masivos de ilegalismo, no logró trascender los límites del legalismo y de la propia legitimidad. Así, cuando Sigdel y el ejército restablecieron la legalidad, la ley y el orden, el ejército se ofreció a conferir legitimidad a la infame elección de Discord. Al mismo tiempo, el gobierno militar de facto utilizó el miedo al comunismo para reprimir al partido de la anarquía, fusilando a partisanos en las calles. La revolución antipolítica se volvió profundamente insostenible. ¿Cómo podría ser de otra manera?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La antipolítica puede incendiar los parlamentos y las grandes mansiones de los maoístas oficiales, pero ¿cómo se supone que esas personas «insurrectas» van a incendiar todo el aparato estatal sin alimentarse? Al fin y al cabo, el saqueo no es más que una solución provisional. Tanto Vladimir Lenin como Piotr Kropotkin comprendieron (y coincidieron con Karl Marx) que, para que la revolución sobreviviera, debía alimentarse a sí misma, superando las distinciones entre la ciudad y el campo. Para Lenin, la solución era la gran alianza entre el proletariado (y el Estado) y el campesinado. Para Kropotkin, era el libre intercambio entre los trabajadores urbanos y rurales. Cuando los bolcheviques ya no pudieron apaciguar ni persuadir al campesinado para que participara en su alianza de clase, recurrieron a la coacción abierta, lo que desencadenó innumerables revueltas de los llamados «ejércitos verdes». El partido de la anarquía —cuyas armas principales no son las armas de fuego ni la fuerza de las armas, sino la subversión de la sociedad a través del rechazo «suicida» de sí mismas como personas, como ciudadanía, como trabajadoras— no disponen de tal ejército para imponer la extracción de alimentos. Muchos anarquistas y comunistas sugieren que la revolución solo puede tener éxito cuando tiene un carácter internacional. Tienen razón, pero ¿cómo puede la revolución alcanzar carácter internacional si no es capaz de superar las divisiones más cercanas entre la ciudad y el campo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así pues, mientras la normalidad se veía interrumpida —como consecuencia de la incapacidad de la insurrección para mantenerse y reproducirse socialmente—, la insurrección no tuvo más remedio que buscar una solución política en la restauración del partido del orden. Sigdel y el ejército, actuando como bastión de la ley y la legitimidad, otorgaron con elegancia legitimidad a la mayor encuesta de Discord que el mundo haya visto hasta ahora. La insurrección se mostró satisfecha de volver a ser ciudadanía, y la normalidad regresó, junto con toda la reproducción social que ello implica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas personas presas que escaparon durante la insurrección en Nepal, al encontrar sus míseras celdas reducidas a cenizas, se presentaron obedientemente en otras celdas míseras en otros lugares, pues la legalidad dentro de la celda era preferible a una vida de fugitivo bajo el yugo del partido del orden. La prisión, incluida aquella que hoy constituye la sociedad en su conjunto, solo puede abolirse como consecuencia de la abolición de la ley y la legitimidad. Sin ellas, ¿cómo podría siquiera concebirse el hecho de volver a la prisión? ¿A la reanudación de la democracia y del orden que esta mantiene? La normalidad será preferible a la reacción más dura. La ciudadanía será preferible a la incertidumbre. Y precisamente porque la coacción bajo el capitalismo es la libertad de trabajar o morir de hambre (en lugar de la coacción descarnada de la esclavitud o la muerte), la gracia concedida para legitimar la mayor elección de Discord es una elección totalmente comprensible. Pues el proletariado es revolucionario o no es nada, y no es revolucionario precisamente cuando se reproduce a sí mismo como trabajadores, como proletariado, como la clase del capital, persuadida para seguir siendo ciudadanía leal al partido del orden.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin superar estos límites concretos —el miedo negro reimpositivo, que reafirma el tamang proseso—, las cosas no podrían haber salido de otra manera. Una gran conspiración secreta para incendiar las manifestaciones físicas del gobierno siempre resulta insuficiente, pues el Estado, al igual que el capital, el patriarcado y otras jerarquías, no se sustenta en lugares, sino en relaciones sociales. Un parlamento puede arder, pero su legitimidad permanecerá intacta. Reconstituida como ciudadanía, la previa «insurrección» reconstruyó el parlamento en Discord. En ese momento, bajo la mirada siempre vigilante de las fuerzas armadas nepalíes, la elección era clara.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si nos hubiéramos enfrentado a las mismas opciones, ¿seríamos como los «maquis» que continuaron la lucha contra Francisco Franco tras la derrota de la Revolución Española? ¿Seguiríamos adelante, como los hermanos Sabaté que se escondieron en los bosques y las montañas y persistieron a pesar de la victoria y la consolidación del fascismo español? Los actos individuales de ilegalismo, e incluso los pequeños actos colectivos de ilegalismo —y especialmente aquellos que tienen lugar en las periferias—, rara vez desafían la normalidad lo suficiente como para inspirar brotes colectivos masivos de ilegalismo como los que vimos en Indonesia y Nepal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inevitablemente, la normalidad se reimpone. Este es el resultado de los límites materiales e ideológicos que restringieron el crecimiento de la insurrección y sofocaron su lógica embrionaria. El tamang proseso triunfa, junto con toda la legalidad y legitimidad que encarna. Se produce la «caza de brujas» y la insurrección se convierte en ciudadanía, y personas presas, fugitivas o guerrilleras —poco importa cuál de estas condiciones, siempre y cuando el partido del orden reine supremo—. Los falsos críticos se reconfiguran dentro de la nueva normalidad. Los antipolitizados o bien se politizan o bien vuelven a la pasividad. «Dios está en su cielo. Todo es normal en la Tierra».&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Superar los límites&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;La aparición del partido de la anarquía en Mendiola el 21 de septiembre de 2025 puso de manifiesto la impotencia de todas las facciones de la izquierda y la posizquierda en Filipinas, incluido este autor. Incluso sin una conspiración partidista, la juventud empobrecida de las zonas urbanas pasó a la acción allí donde muchas otras personas no pudieron hacerlo. Es la mayor ironía que quienes participaron en conspiraciones partidistas (algunas de las cuales incluyen alas armadas) se limitaran a las periferias rebeldes o a una postura de pacifismo pragmático. Militantes y cuadros de «Democracia Nacional» habían llevado a cabo actos de vandalismo de alcance limitado y escaramuzas leves con la policía a principios de septiembre, pero no fue hasta unas semanas más tarde, el 21 de septiembre, cuando personas denominadas «desorganizadas» actuaron de forma autónoma. En las semanas intermedias, entre principios de septiembre y el 21 de septiembre, la izquierda «autorizada» pasó de una violencia limitada a un pacifismo pragmático, mientras que aquellas personas pro-acción directa pasaron de un anonimato apolítico a una violencia abiertamente legible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es sencillo exigir a quienes estuvieron presentes en Luneta y Mendiola el pasado mes de septiembre que se hubieran lanzado a participar en un altercado para convertirlo en una insurrección. En lugar de preguntarnos qué podrían haber hecho de otra manera quienes estaban sobre el terreno aquel día, podríamos preguntarnos: ¿qué habría sido necesario para crear una situación en la que no pudieran haber actuado de otra manera? Es decir: ¿qué limitaciones determinaron las acciones que podían llevar a cabo? ¿Qué límites materiales e ideológicos les impidieron intervenir para elevar el disturbio más allá de sus límites?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los enfrentamientos y actos de vandalismo protagonizados por la Democracia Nacional el 4 de septiembre contaron con la participación de militantes que comprendían el riesgo y estaban dispuestos a asumirlo. En Luneta y Mendiola, durante los acontecimientos del 21 de septiembre, la composición de la multitud era diferente. Muchos tenían menos disposición al riesgo y, de hecho, recibieron la orden de dispersarse por parte de quienes habían convocado las marchas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La legalidad tiene sus utilidades. Los Nacionaldemócratas que marcharon bajo las pancartas del bloque Makabayan actuaron como la «izquierda autorizada». Si hubieran tomado la decisión de sumarse a los disturbios en Mendiola, podrían haber perdido sus escaños en el Congreso. Perder su posición dentro de la normalidad habría significado renunciar a las reformas que tenían previstas. Una vez más, no se trata necesariamente de juzgar su inacción, ni de poner en duda sus credenciales socialistas, sino de reconocer los límites que nos impone la normalidad y de reconocer cuándo nos hemos visto obligados a preservarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nombrar a nuestros demonios es el primer paso para exorcizarlos. No podemos superar los límites materiales e ideológicos que no se nombran o no se reconocen. Al estudiar por qué fracasaron las insurrecciones, podemos armarnos con el conocimiento de lo que hay que evitar. La intencionalidad es imposible sin conocimiento. Nuestros antepasados revolucionarios nos proporcionaron el lenguaje para identificar diversos límites: la división entre la ciudad y el campo; alimentar la revolución, o la Conquista del Pan; romper con la ideología burguesa, ya sea el obrerismo, la afirmación de la identidad proletaria, la ciudadanía, el legalismo o la legitimidad; garantizar la logística de la asistencia sanitaria y la medicina; superar diversas divisiones del trabajo, especialmente la división del trabajo por género y la reproducción social; la defensa y la cuestión militar; la rendición de cuentas y la seguridad; superar la periferia y el aislamiento revolucionario; superar las divisiones ideológicas y sectarias; superar las separaciones, las identidades y la intolerancia en la clase trabajadora; expropiar a los expropiadores; lidiar con el Estado; resolver la «crisis del liderazgo revolucionario»; y muchas más.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La legitimidad del partido del orden tiene su base material en la reproducción fluida de la normalidad: cosas sencillas como la logística de los alimentos y los medicamentos, mantener las luces encendidas y los hospitales abiertos, proteger los hogares y la dignidad frente a las violaciones. De ahí surge el legalismo, y de ahí el «tamang proseso». Al experimentar la inseguridad de la ruptura y la insurrección, ¿de qué otra forma se podría imaginar relacionarse con el Estado si no es a través de los procesos legítimos? Romper con el partido del orden significa, pues, cuestionar la base material de su legitimidad y legalidad —para que la lógica de la insurrección responda a las difíciles preguntas de cómo superar límites específicos, comunizando la alimentación, la seguridad y los cuidados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En condiciones de normalidad, sí, somos pacifistas porque somos pragmáticos. Pero, ¿cuándo deja el pacifismo de ser pragmático? Cuando llegue el momento, ¿se habrá arraigado tanto en nosotros nuestro pacifismo pragmático que ya no sea pragmático? ¿Nos habremos acostumbrado tanto a someternos a los límites que perdamos la oportunidad de trascenderlos? Nuestra relación con el pragmatismo nunca debe elevarse al nivel de un principio. El pragmatismo no es un «valor» que haya que mantener o defender, precisamente porque es meramente pragmático. Es tautológicamente cierto que el pragmatismo no es un principio. El propio pragmatismo se convierte en un límite material e ideológico en el proceso insurreccional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los y las revolucionarias del pasado han hecho de la necesidad una virtud y han elevado las propuestas pragmáticas al ámbito de la ideología. «Teníamos que hacer esto», basándose en la contingencia y el pragmatismo, se convirtió en «tenemos que hacer esto», basándose en un principio. Eso es «ideologización». Existen muchos casos de este tipo: la policía secreta y los campos de concentración (ya fueran el Gulag o el Laogai) se justificaban como medidas pragmáticas en un contexto determinado, pero ahora los pro-revolucionarios las han ideologizado y las han elevado a la categoría de principios, argumentando que las funciones represivas de una revolución deben ser necesariamente carcelarias. Se pueden encontrar ejemplos similares de ideologización en el revisionismo de Eduard Bernstein, en la vulgarización que supone el «socialismo en un solo país» y en el dogmatismo del centralismo democrático. La ideologización es la legitimación de la contingencia convertida en tamang proseso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco es cierto que la «revolución», la «anarquía» o el «comunismo» vayan a «resolver» cuestiones como la liberación de las mujeres —cuestiones que algunas personas desean posponer hasta después de haber conquistado el poder o derrotado a la burguesía—. Esto se debe a que el capitalismo es un sistema alienado construido sobre nuestra propia agencia alienada. Las fuerzas del mercado y la lógica totalizadora del modo de producción capitalista estructuran nuestra agencia y, al mismo tiempo, dependen de ella. Es en este sentido que la revolución, la anarquía y el comunismo siguen concibiéndose en términos capitalistas, como agencia alienada en lugar de como la recuperación de nuestra propia agencia colectiva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso la revolución no «resolverá» nada, ni la anarquía ni el comunismo «eliminarán» la dominación, porque seremos nosotros quienes estemos al mando de nuestro propio destino. La revolución, la anarquía y la comunización son nuestra agencia, ya no separada de nosotras. El proceso revolucionario puede fracasar —y fracasará— si nosotras mismas no logramos superar los límites materiales e ideológicos a los que nos enfrentamos. La revolución no «liberará» a las mujeres; las mujeres y todas las personas a las que se les asigna un género deben liberarse a sí mismas y abolir la división del trabajo basada en el género y el género en sí mismo —por citar un solo ejemplo—; de lo contrario, la revolución degenerará. En lugar de una mano invisible de la insurrección, nuestras propias manos serán muy visibles en la revolución. Por consiguiente, debemos tener claridad sobre los mecanismos de los aspectos materiales e ideológicos de cada límite al que nos enfrentamos, para poder superarlos y traspasarlos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A menudo se dice que «el fin justifica los medios». A esto respondemos: «Pero, ¿y si nunca hay un fin? Todo lo que tenemos son medios», citando a Ursula K. Le Guin. La lejanía del fin que deseamos —nada menos que la plena revolución y comunización de la sociedad y el fin de todas las formas de dominación— y la gravedad inimaginable de aquello a lo que nos enfrentamos nos obligan a considerar que «todo lo que tenemos son medios», al menos durante los períodos de normalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si todo lo que tenemos son medios, entonces nuestros medios deben ser prefigurativos y generativos, ayudándonos a desarrollar la capacidad de acción, la autonomía y la capacidad para una militancia autodirigida. Estas tareas no son «revolucionarias» en el sentido de que puedan desencadenar por sí mismas una ruptura, una insurrección o una revolución, ni de que alcancen los fines que deseamos durante los períodos de normalidad. Más bien, son revolucionarias en la medida en que pueden permitirnos organizarnos, resistir, luchar y desarrollar poderes y capacidades que serán útiles en insurrecciones y situaciones revolucionarias. El hecho de que estas capacidades estuvieran gravemente subdesarrolladas explica por qué las recientes insurrecciones en Indonesia, Nepal, Filipinas y Madagascar terminaron con la desmovilización del bando anarquista y la reimposición de la normalidad. En este sentido, ciertos tipos de pragmatismo —como el de apelar a una facción diferente de la clase dominante, tal y como ocurrió tras el 21 de septiembre— resultan contraproducentes, ya que nos acostumbran a subordinarnos, a aplazar nuestros deseos y a recurrir al poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para alcanzar los fines que deseamos, el maximalismo es lo que se impone: luchar por un «programa máximo», por el máximo cambio posible, por la anarquía, el comunismo y el fin de toda dominación. El maximalismo es un músculo que debemos ejercitar continuamente. Como medio, el maximalismo nos permite fortalecer nuestra capacidad de pensar más allá del momento actual. Si los fines que perseguimos no son ambiciosos —si nos limitamos a reclamar reformas (¿reformas de quién?), rendición de cuentas (¿rendición de cuentas según quién?), uniones vagas con un sector diferente de la oligarquía—, entonces cualquier medio que construyamos no podrá trascender el momento actual. En períodos de normalidad, el maximalismo es una práctica de imaginación política que nos desafía a pensar más allá del capitalismo, el Estado, el género, el patriarcado y la jerarquía. Cuando la normalidad se desmorona, es la clarividencia del maximalismo la que permite a las personas pro-revolución resistir al retorno a la normalidad. En este sentido, el maximalismo encarna una de las reivindicaciones del episodio revolucionario francés de mayo de 1968: «Sé realista, exige lo imposible».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Junto al maximalismo, también debemos cultivar la valentía. En el sentido en que se utiliza aquí, la valentía es el medio por el que nuestra clase se vuelve capaz de participar en insurrecciones y revoluciones. La valentía es el impulso que supera los límites materiales e ideológicos del pacifismo pragmático, el que permite al partido de la anarquía mantenerse unido más allá de un disturbio para precipitar una insurrección social. La seguridad en una insurrección es, obviamente, una ilusión; al fin y al cabo, no es una cena entre amigos. Pero, al igual que una cena, una insurrección debe ser un momento y un espacio para que por fin seamos nosotras mismas: nuestro «re-ensalvajamiento», nuestra «autoabolición» como personas proletarizadas, alienadas, genderizadas y separadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el punto de vista material, la normalidad se legitima a través de nuestra dependencia colectiva de su reproducción. Ideológicamente, esto se manifiesta como una pasividad apolítica masiva. La izquierda autorizada y los falsos críticos politizan a los miembros de nuestra clase cultivando su valentía solo para canalizarla hacia la búsqueda de escasas reformas. La valentía permite a nuestra clase exigir cada vez más al partido del orden. La valentía también es necesaria en la escalada, ya que permite a nuestra clase romper con el partido del orden y con la imposición de la normalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Asaltar un arsenal antes de incendiar una comisaría puede acarrear penas más severas que el incendio provocado. ¿Qué tipo de valentía se necesitaría para tomar las armas en un momento así, en lugar de deleitarse con la mera destrucción, como en Indonesia? Y cuando la reacción llegue inevitablemente, ¿qué tipo de valentía permitiría a nuestra clase en proceso de abolición mantener las armas en alto contra los oportunistas y los matones, en lugar de entregarlas al partido del orden, como hicieron las personas que se rebelaron en Nepal? El ataque contra nuestra clase es lo que la impulsa a anhelar el restablecimiento de la normalidad en busca de una apariencia de seguridad. Cultivar la valentía también significa mantener el acceso libre a los suministros alimentarios y a la asistencia sanitaria, al tiempo que nos defendemos de los oportunistas y los reaccionarios. Inevitablemente, las personas «insurrectas» también tendrán que encontrar la valentía para renunciar por completo al dinero y a la división del trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta valentía debe cultivarse en condiciones de normalidad. Una limitación profundamente arraigada para la valentía en condiciones de normalidad es la cultura de la violación, que obliga a innumerables mujeres y personas queer a abandonar los movimientos. El capacitismo y la intolerancia también alejan a la gente y rompen la unidad necesaria para una mayor valentía. ¿Será «nuestra» insurrección, el desatar de «nuestra» agencia, si no puede incluirnos a todas bailando en ella?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Del mismo modo, cuando la militancia y la «insurrección» se ven envueltas en el miedo represivo negro, es crucial apoyarlas, no sea que la valentía de todas se vea limitada si vemos que no contaremos con apoyo cuando llegue la reacción. Del mismo modo, la lucha por la abolición del sistema carcelario, por la retirada de fondos a la policía y por la puesta en libertad de las personas presas, es esencial para cultivar la valentía de nuestra clase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se requiere una capacidad similar de valentía en lo que respecta a los alimentos y los bienes. Está más que claro que las economías solidarias y los acuerdos institucionales alternativos (el llamado «doble poder») no pueden ni van a desafiar la normalidad ni a superar la lógica totalizadora del capital. Pero el carácter parcial de estas formas de vida alternativas aún puede proporcionarnos valentía y las bases para su generalización en el marco de una revolución. Nuestra intencionalidad en estos asuntos, por tanto, nos exige ser conscientes de los límites de lo que podemos hacer en condiciones de normalidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La insurrección volverá, tal y como ha ido y venido desde incluso antes de la Reforma. Se necesitarán intencionalidad, maximalismo y valentía para la próxima.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;El próximo «miedo negro»&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Nos encontramos en una situación de guerra mundial: desde la guerra de Rusia contra Ucrania hasta el genocidio israelí en Gaza y la limpieza étnica en Palestina y el Líbano, la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, el Golfo, el Cuerno de África, los conflictos en el Sahel, la guerra civil en Birmania y Papúa Occidental, y la amenaza de guerra contra Taiwán y el mar del Sudeste Asiático. Todas las partes implicadas en todos estos conflictos están unidas por el miedo negro. En la guerra contra Irán, hemos sido testigos de un nuevo modo de contrainsurgencia imperialista, en el que los imperialistas bombardean de forma preventiva a los iraníes revolucionarios para asegurarse de que no pueda consolidarse un movimiento revolucionario. La guerra mundial apunta a dos posibilidades Dos posibilidades se perfilan en el horizonte: o bien la oportunidad de una ruptura y una insurrección, o bien una imposición aún más violenta de la normalidad en todo el mundo. Todos los gobiernos pertenecen al mismo partido del orden, aunque sea en forma de facciones y grupos parlamentarios rivales e incluso enfrentados. Nuestra clase no pertenece al partido del orden; la nuestra es la del partido de la anarquía por venir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras los partidarios del partido del orden organizan conferencias anti-antifa a nivel internacional e intensifican el miedo negro, nuestra tarea como personas pro-revolución es reconocer nuestro papel en la lucha que se avecina. A pesar de las deficiencias de la analogía militar, una referencia podría resultar útil. En la teoría militar, la vanguardia no es el comandante de las fuerzas sobre el terreno, sino la unidad que se adelanta para enfrentarse al enemigo, retrasarlo y sentar las bases para que avancen las fuerzas principales. En esta analogía, el partido de la anarquía es esa fuerza principal, pero nosotras podemos abrir el camino explorando el terreno metafórico. Sentar las bases significa cultivar la valentía que todas las personas necesitamos. Pero la lucha de clases no es una guerra entre frentes o aparatos; es el proletariado luchando por abolir sus roles como proletarios, como hombres y mujeres, como cualquier identidad que la normalidad nos haya impuesto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A medida que se intensifica la actual guerra mundial, el internacionalismo será crucial. Sin embargo, como han demostrado las insurrecciones de 2025, si las personas «insurrectas» y pro-revolucionarias han sido incapaces de interconectar las luchas entre la ciudad y el campo —o incluso de alimentarse—, ¿cuánto más difícil resultaría interconectar las luchas a través de las fronteras de jure y los Estados ? Es al tender puentes y unir parcialmente estas diversas separaciones y periferias donde los pro-revolucionarios pueden ser más eficaces durante los períodos de normalidad. «No corresponde a los y las rebeldes aprender a hablar como anarquistas; corresponde a los y las anarquistas convertirse en políglotas». Nuestra tarea consiste en hablar los diferentes lenguajes de la lucha y traducirlos unos a otros. Es en nuestras luchas interconectadas donde el Partido de la Anarquía cobra cohesión, a partir de la forja de solidaridades antes y durante la insurrección. La gran unificación de las diversas periferias no puede llevarse a cabo en condiciones de normalidad, pero la intención y la valentía para allanar el camino hacia ella pueden ser posibles, siempre y cuando no sucumbamos al attentisme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí, en Filipinas, la situación es crítica. Es posible que este verano no haya suficiente electricidad para abastecer a las partes más productivas económicamente de la red nacional. Se prevé que el verano sea especialmente brutal, ya que es temporada de El Niño, por lo que las sequías, las malas cosechas y los golpes de calor podrían ser habituales. Si a esto le sumamos una crisis de fertilizantes y de fueloil, la crisis que se avecina podría suponer un colapso de la normalidad a una escala mayor que la pandemia de la COVID-19. La «caza de brujas» en respuesta a los acontecimientos del 21 de septiembre sigue en marcha, y muchos de los detenidos ese día aún se enfrentan a cargos. Sin embargo, el Partido de la Anarquía aún puede volver a cohesionarse. Si las respuestas siguen siendo inciertas, al menos podemos estar seguros de qué preguntas debemos plantearnos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No pretendo prescribir un modo de organización, ya sea formal o informal, para cumplir con la tarea de cohesionar el partido de la anarquía en un momento de insurrección. Argumentar que debemos comprender el «miedo negro» y otros límites materiales e ideológicos no equivale necesariamente a defender modelos de organización formales o informales. Aquí simplemente hemos repasado lo que se necesitará para superar los límites concretos con los que nos hemos topado. Cómo construir la organización para cumplir esas tareas sin volver a quedar subsumidas en la normalidad depende de las insurrecciones venideras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tarea de superar los límites es una que todos las personas pro-revolución deben asumir como elegidas conscientes del «partido invisible». Como personas pro-revolución, podemos ver este partido invisible, el futuro Partido de la Anarquía, allá donde miremos: jeepneys chupers , mambubukid, kadamay, kamanggagawa, kababaihan, kabaklahan y kasama.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo bajo el cielo está sumido en el caos; la situación es excelente para la anarquía.&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;p&gt;Fuente: &lt;a href="https://es.crimethinc.com/2026/06/30/el-y-el-partido-de-la-anarquia-notas-desde-filipinas-sobre-la-segunda-batalla-de-mendiola"&gt;ChrimethInc.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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    <published>2026-06-30T10:30:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/caminar-el-turbocapitalisme/</id>
    <title>Caminar el turbocapitalisme</title>
    <updated>2026-06-15T18:40:00+00:00</updated>
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    <content type="html">&lt;p&gt;Sembla mentida que l'acte de posar un peu darrere de l'altre canviï tantes coses. Desenreda la ment i, alhora, l'entreté, una virtut que fa que caminar sigui la meditació diària de tanta gent. Però no només genera un cert equilibri psíquic, sinó que també ens ajuda a posar els músculs al seu lloc i, en general, ens aporta una gran estabilitat emocional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema és quan aquest acte, tan aparentment natural, es converteix en una decisió mesurada, comptabilitzada, creadora de capital social i essencialment capitalista. Els creadors de polseres, material esportiu i aplicacions d'esport han convençut la població general que vivim en un deute constant amb el nostre cos. L'exigència ha de ser màxima, però a través de les seves solucions tecnològiques i materialistes. El nostre cos no és suficient per viure feliços: necessitem suplements de tota mena, nou material, comptadors més exactes... Hem perdut la capacitat d'assegurar-nos la salut per nosaltres mateixos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No només això, també hem vist com, a poc a poc, molts espais naturals es converteixen en zones d'esport, recorreguts que perden tota propietat possible i on la natura és un objecte. I, com a objecte, es converteix en mercaderia. Ningú coneix les plantes, d'on surt l'aigua, ni quina fauna ens envolta i fa possibles les característiques del paisatge. No importa la història que envolta el lloc, només la seva imatge en píxels i els cors que pot arribar a acumular. L'espai ja no pot ser tampoc qualsevol camí: ha de ser el recomanat, el fotografiable, aquell que tothom fa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desconnectar-nos de la natura, sigui la del nostre cos o la d'allò que ens envolta, ens fa més ignorants i antropocèntrics. Situar l'ésser humà al centre de tot, o fins i tot imaginar-lo com un ésser invencible, contribueix a tragèdies com el canvi climàtic. Comprendre els cicles vitals de la natura, observar-la i entendre la funció de cada engranatge que la compon —nosaltres inclosos— és una tasca que les societats humanes havien desenvolupat durant milers d'anys. El món ha canviat i aquests coneixements s'han devaluat al llarg de l'últim segle i mig. Recuperar-los no és només un exercici de memòria, sinó una necessitat per afrontar el futur més dignament.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La propera vegada que sortiu a caminar, córrer o anar en bici, observeu allò que us envolta. Mireu més enllà del recorregut i dels números. Entendre que formem part d'aquelles plantes, d'aquella terra que trepitgem i d'aquells animals que ens observen en silenci és reconèixer la nostra interdependència amb tot allò que ens envolta. També és, potser, la forma més senzilla d'abraçar la vida.&lt;/p&gt;
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    <published>2026-06-15T18:40:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/ginebra-i-el-g7/</id>
    <title>Ginebra i el G7</title>
    <updated>2026-06-15T09:40:00+00:00</updated>
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    <content type="html">&lt;p&gt;Les grans protestes del final de segle XX i l'inici del XXI queden tant lluny temporalment i mentalment que els de la meva generació ja hem de llegir llibres d'història per a conèixer-les. Seattle contra l'OMC, Gènova contra el G8, Barcelona contra el banc mundial, i un llarg fil d'explosions populars i internacionals en contra del capitalisme transnacional postfordista i totes les seves organitzacions o eines per al seu reconeixement. Tot això ha quedat enrere, i encara que hem tingut fortes empentes d'organització popular d'espectres polítics variats com certes vagues generals, el 15M, o les lluites contra l'empresonament dels líders de l'1 d'octubre de 2017, les coses han empitjorat considerablement.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durant aquest cap de setmana el G7 s'ha reunit a Ginebra, i molts milers de persones han sortit als carrers a denunciar la ridícula situació en la qual es troben aquestes assemblees. Per una banda, practiquen i promouen un vassallatge de manual cap al capital transnacional que fa que precisament perdin autonomia com a elements del tauler geopolític. Per l'altra banda, no mouen ni mig dit davant d'injustícies internacionals, o fins i tot en són els promotors i els generadors de lobbies polítics per a evitar represàlies.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Davant d'aquesta situació, aquests manifestants han decidit protestar de dues formes diferents. La majoria han caminat pels carrers de la ciutat, però una petita porció han decidit plantar cara a la militarització dels carrers i a una visita d'uns líders que tenen ben poc d'exemplars. No sorprèn a ningú veure com aquestes persones queden com les &amp;quot;dolentes&amp;quot; en les cròniques, però això ara mateix no és important.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El que s'ha de remarcar és que si unes protestes de baixa intensitat han generat tant de soroll mediàtic, vol dir que hi ha certa por per una nova onada de protestes internacionals en reunions similars a les ja mencionades. Podríem dir que aquests centenars de persones entronquen amb un fil històric de protestes &amp;quot;violentes&amp;quot; que és de sentit comú que tornin a revifar. Aquestes demostracions de poder popular no només eren esclats d'accions coordinades, sinó també catalitzadores d'idees i promotores d'aquestes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mai hi havia hagut una classe política global tan desvergonyida en l'últim segle que no tingui conseqüències clares per les seves accions. I encara no ha sorgit el moviment popular que faci front de forma col·lectiva a aquestes polítiques, i no només amb violència: també tornant a generalitzar idees com el decreixentisme, el comunisme llibertari o tantes altres que encara que tinguin molts defensors, per a la majoria de gent són en un calaix esperant ser obert.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mirar de nou a la història recent crec que és important per entendre el camí del qual ens hem sortit. Lluites com Chiapas o tota l'època de llibertat que ha pogut gaudir Rojava poden servir de brúixola quan no trobem respostes a què fer o com fer-ho. Però no ens oblidem que el nostre context i la nostra societat és inimitable per una altra, i hem de tenir prou imaginació per a adaptar-nos a aquestes noves situacions amb les nostres pròpies eines.&lt;/p&gt;
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    <published>2026-06-15T09:40:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/males-herbes-farrera-lo-cireral-2026/</id>
    <title>La cultura de les males herbes</title>
    <updated>2026-05-18T18:46:00+00:00</updated>
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      <email>hidden</email>
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    <content type="html">&lt;p&gt;Allò que jo considero un acte cultural sembla ser una excepció de la norma. La cultura anunciada per l'ajuntament, el museu, o el festival és confosa amb l'oci, és gentrificadora, la trobo alienant en molts casos, i en molts altres la tapadora de quelcom fosc. No vull dir que de vegades no m'agradi el que sigui això, jo soc jo i les meves incoherències, però no comprenc la cultura com un acte de promoció.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quan tota la capa de mercaderia desapareix aquestes propostes queden orfes de missatge. En elles només queda l'esquelet d'un esdeveniment digne d'un supermercat presentant un nou model de paella. Hi ha molts espais on això no passa, però siguem sincers, tenen poca afluència. Algunes biblioteques generen una agenda molt interessant, igual que molts ateneus i centres socials, més coneguts com a okupes. Però per atzar de la vida, aquest últim mes he estat en una proposta que m'agradaria compartir com a exemple, i no prové de cap d'aquests espais que tant freqüento. Ho vull compartir perquè crec que una bona organització, programació cultural i execució és digna de ser coneguda i pot generar idees i debat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fa unes setmanes celebraven trenta anys del &lt;a href="https://farreracan.cat"&gt;Centre d'Art i Natura de Farrera&lt;/a&gt; amb l'esdeveniment Lo Cireral. Farrera és un petit poble tot de pedra, a més de 1300 m d'altitud i on no crec que hi visquin gaire més d'un centenar d'habitants tot l'any. En aquest indret al bell mig dels Pirineus ens vam concentrar desenes de persones per a escoltar a catorze poetes i poetesses que ens van llegir alguna de les seves increïbles obres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Repartits per tot el poble, els artistes rebien grupets de quinze persones que s'apropaven a ells en un recorregut pautat. No podíem aplaudir, i quan acabava la lectura, un gest de l'artista amb les mans en la direcció del recorregut ens indicava que havíem de marxar. S'escoltava el frec dels abrics i a vegades un lleu xiuxiueig, però en general, es podia sentir un respecte majúscul, i quasi s'escoltava el run-run del cervell processant-ho tot.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Em van agradar molt totes les lectures, encara que destacaré les d'Enric Casasses, Mireia Calafell, Pol Guasch i Blanca Llum Vidal. Amb totes vaig gaudir, vaig sentir el ritme dels versos i el puny de les paraules, però la que em va deixar especialment trastocat va ser la del Biel Mesquida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dedicada a un dels últims afusellats pel franquisme, &lt;a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/Jon_Paredes_Manot"&gt;Txiki&lt;/a&gt;, les seves paraules ens van portar a un jove que, amb una càmera Súper-8 i un esprai, enregistrava com escrivia &amp;quot;T-X-I-K-I&amp;quot; en una paret del cementiri de Cerdanyola. Després, la mare de l'assassinat pel règim, cantava una cançó que el mateix Mesquida va entonar. Jo diria que tots els presents ens vam emocionar, Mesquida inclòs, i fins i tot una persona va intentar aplaudir, però es va contenir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al cotxe, ja de tornada, vaig pensar que aquesta edició de Lo Cireral era com una fàbrica de poetes. Segurament aquesta representació de la poesia catalana en la qual m'havia submergit amb tots els sentits despertava quelcom per dins de tots els visitants. En el meu cas, va generar una tensió creadora bastant intensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vaig recordar &lt;a href="https://www.markdvorak.com/letterfromkurtvonnegut.pdf"&gt;una petita carta de Kurt Vonnegut&lt;/a&gt; (que fàcilment podria ser mentida, però m'agrada) on, després de ser contactat per un estudiant, va respondre amb uns deures per a fer a la nit. La tasca era un petit poema de sis línies assegurant-se que rimava i que l’alumne hi posava tot el seu esforç. Després, sense compartir-lo amb ningú, s'hauria d'esquinçar i repartir per diferents papereres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vonnegut assegurava que aquest infant aprendria quelcom nou sobre allò que portava per dins. En la meva humil opinió com a no-poeta i acumulador de tota creació penso que l'últim pas no cal. Però sí que em feia pensar que si els participants de Lo Cireral féssim aquest exercici de segur que molts es descobririen com a escriptors en alguna forma. O com a mínim, igual que jo, perdrien la por d'escriure poesia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Actes com Lo Cireral, l'aniversari de dues setmanes de programació de La Cinètika, la fira Literal, o el Malas Artes alimenten el cervell en molts sentits. Entenc la proposta i comprenc tant la necessitat com l'objectiu. Generen converses, ens apropen a la gent del nostre voltant sense que l’oci sigui la principal raó de trobada i fan que escrigui aquestes línies. Donaré suport sempre aquesta cultura que neix i creix com les males herbes: on no se l’espera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diuen que aquelles (plantes comestibles que creixen a les vores dels camins)[https://desposseit.anarchy.pub/fa-olor-de-mel-a-collserola/] són bordes. Que amarguen, que són difícils de pair, dures si no se les cuina molt bé, que estan ja menjades per cucs i se les ha de netejar la terra. Que són fàcilment confoses per plantes verinoses, que creixen on no hi ha més vida. En general, diuen i diuen, només per a generar por de provar-les, perquè no se les conegui i continuem comprant les varietats més domesticades. Però som molts que quan més ens diuen que quelcom no s'ha de tocar o conèixer, allarguem la mà. Això, tot això, és la cultura que jo busco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durant molts anys he estat tocant en una banda, on sempre, al final de cada concert cridava: visca el punk i l'anarquia! Ara voldria dir: visca el punk, l'anarquia i la poesia!&lt;/p&gt;
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    <published>2026-05-18T18:46:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/el-punk-del-punk-sistemes-alternatius-difondre-idees/</id>
    <title>El punk del punk: utilitzant sistemes alternatius per a difondre idees</title>
    <updated>2026-04-12T09:34:00+00:00</updated>
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      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;En els últims anys hem començat a qüestionar-nos les nostres formes de connexió a Internet. El punk i les seves subcultures, com a gran comunitat internacional (molt més gran del que alguns ens imaginem), ha començat a ser un segment de mercat més per a les empreses tecnològiques. Això també afecta el punk anarquista, o d’una inclinació més política que musical, que en els últims anys s’ha adaptat de forma desacomplexada a xarxes socials de tota mena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al voltant de la pandèmia una colla de nerds van començar a experimentar creant una comunitat punk a servidors de Mastodon. La majoria estaven al &lt;a href="https://the-counterforce.org"&gt;Canadà&lt;/a&gt; o els EEUU, però molts vam apropar-nos des d’altres latituds com pot ser &lt;a href="https://desposseits.com"&gt;Catalunya&lt;/a&gt;, el Japó, Tunísia o Austràlia. Encara que aquell inici va ser una mica experimental, els que ho van començar semblaven disposats a no rendir-se, i uns pocs anys més tard aquesta comunitat originària s’ha revitalitzat amb centenars de persones noves. De nou, la majoria viuen a Amèrica del Nord, però sembla que aquelles llavors que van plantar l'any 2020 comencen a generar alguns fruits.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un servidor de Mastodon significa autonomia. Planta cara directament a les grans tecnològiques, abandona el concepte paternalista de la complexitat tecnològica només a l’abast d’unes poques persones, planteja una redistribució de poder econòmic i social i permet l’autogestió de la informació de cada projecte o individualitat. Crèiem que era més fàcil imaginar la fi d’un Internet lliure que de les xarxes socials capitalistes, i (de nou) estàvem ben equivocats.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Comunicar-se fora de l’Instagram, Twitter o TikTok és una forma de girar l’esquena a les grans tecnològiques, però molts punks ja ho feien abans de Mastodon, evidentment. Sempre hem tingut fanzines, blogs, webs personals, ràdios, etc. I sorprenentment, són sistemes que continuen vius!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!ILEp!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4a0fbfd5-4ef8-4043-a71d-1a5f7e063a2d_1000x1333.jpeg" alt="" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un dels sistemes de transport de la informació a l’escena punk són les newsletters o butlletins. Ara només les coneixem en el format digital, però abans eren un fanzine d’una pàgina o dues amb la informació més rellevant del mes. Un exemple quasi únic és &lt;a href="https://mastodon.social/@anothersubculture"&gt;Another Subculture&lt;/a&gt;. Aquest butlletí imprès en risografia a Londres s'emet &lt;a href="https://anothersubculture.co.uk/thismonth"&gt;cada mes&lt;/a&gt; amb un calendari de concerts, una entrevista i un article. Estèticament és una meravella, i com a projecte transforma la relació entre la música en viu i les xarxes, cosa que permet que la informació existeixi en canals no comercials.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la ciutat de Montreal, al Canadà, existeix un projecte molt similar anomenat &lt;a href="https://438punk.house/@la_chaine"&gt;La Chaîne&lt;/a&gt;. En aquest cas sembla que conté una mica més d'informació a més del calendari de concerts mensual. És molt divertit que tenen un dispensador de diaris, suposo que okupat, perquè la gent tingui un punt per a anar a recollir-los de manera gratuïta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!W45o!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F4a9e9b4c-f96e-470a-af0b-e916fcebbe85_1080x1440.jpeg" alt="" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seguint la recerca en el plànol físic de l'existència hi ha un projecte que està buscant una forma d'existir que fa anys que s'ha abandonat. El butlletí, fanzine i blog Barely Human, d'Austràlia, ha decidit deixar les seves xarxes i començar a existir per subscripció per correu postal. És a dir, s'ha d'enviar una carta amb les dades personals i el pagament, i a canvi es rep com a mínim sis fanzines durant l'any. L'autor ha deixat &lt;a href="https://diyconspiracy.net/board/viewtopic.php?t=82&amp;amp;sid=96596cc9eb69105eab39b07be1a50b73"&gt;un comentari&lt;/a&gt; on explica la seva idea en un fòrum a la web &lt;a href="https://diyconspiracy.net/"&gt;DIYConspiracy&lt;/a&gt;, un altre oasi digital punk.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fins fa pocs anys encara existia la &lt;a href="https://counterforce.social/@maximumrocknroll"&gt;Maximum Rocknroll&lt;/a&gt;, que publicava la gran majoria dels seus continguts només en físic i per correu o sota una xarxa de distribució, però quan va morir a finals de la dècada passada aquest model va caure en total desús. Recordo la felicitat de tacar-me els dits de negre explorant les seves pàgines, és una experiència incomparable amb el format smartphone que espero que acabi recuperant-se.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Evidentment existeixen molts fanzines encara, però no funcionen amb subscripció. A prop de casa tenim el Silencio Tóxico, una revista molt elaborada amb tota mena de continguts al voltant del punk, la política i el veganisme que és creat a Almacelles, a Lleida. El ST recorda a El Zine japonès, una altra revista mítica del punk asiàtic. A Barcelona es produeix el fanzine Pink Red que s'apropa més al concepte riot grrrl, amb continguts que són més aviat de teoria política i més concretament feminista. A Madrid està el Quédate en Madrid, malgrat que no sé si encara és actiu, on parlen majoritàriament de punk. A la República de Macedònia del Nord, més concretament a la ciutat de Skopje, és produït el fanzine Just a Nightmare, que a cada número fa una entrevista completa i profunda a bandes de l'estil raw punk o crust. Podríem continuar enumerant iniciatives com aquestes fins a l'infinit, ja que els fanzines comencen i acaben de forma molt imprevisible, així que la quantitat de projectes que es poden mencionar no acaben mai.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tots aquests sistemes de comunicació físics tenen el problema de la complexitat de descobrir els projectes dels quals estem parlant. Els últims fanzines mencionats tenen tots comptes a xarxes socials capitalistes, però els altres projectes no. Només les persones molt implicades en aquests espais coneixen aquestes alternatives al consum d'informació a xarxes, i encara i així, poques recolzen aquestes iniciatives.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Internet, per contra, existeix gràcies a l'hipervincle, el que anomenem link, o simplement enllaç. Un click i ja has passat a un altre continent, un servidor totalment aliè, una pàgina desconeguda. &amp;quot;Surfejar&amp;quot; Internet era passar hores en directoris, que després van servir com a substrat per a cercadors, i que ara són la base per la IA. Però Internet és tan gran que ni tan sols les empreses més poderoses abasten tot el seu contingut. És per això que encara funcionen els directoris, com el de &lt;a href="https://the-counterforce.org/directory/"&gt;The Counterforce&lt;/a&gt;. No està gaire actualitzat i està molt centrat en recursos en anglès, però és un exemple perfecte d'un llistat d'hipervincles en ordre i d'una temàtica concreta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un altre sistema que jo donava per abandonat a mitjans dels 00 són els &amp;quot;webrings&amp;quot;, anells de webs. Un webring és un directori també, però té la particularitat de què quan entres en una de les webs que el formen, pots saltar a la següent, fent un cercle que en algun moment et porta de nou a la primera per la qual has entrat a l'anell. Fa poques setmanes em vaig assabentar de l'existència de &lt;a href="https://p-u-n-k.nekoweb.org/"&gt;P-U-N-K&lt;/a&gt;, un webring que, evidentment, és fet per punks i per a punks. Allà trobareu enllaços que ja he compartit aquí però també molts blogs personals de tota mena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imaginació ens permet desenvolupar tota mena d'artefactes per a sortir del control de l'Instagram o TikTok. Aquests espais, sistemes tancats i que obliguen a seguir unes regles, eliminen el pensament creatiu per a la recerca d'alternatives, mentre que, per contra, aguditzen la imaginació per a difondre missatges en un format limitat i limitant. És aquesta segona característica la que a mi, entre moltes altres coses, em provoca rebuig. Sempre estaré impressionat per totes aquestes persones que rebutgen l'establert i &amp;quot;normal&amp;quot;, i que des d'una crítica ben elaborada busquen nous camins. Llarga vida al punk fora dels espais capitalistes!&lt;/p&gt;
</content>
    <link href="https://desposseit.anarchy.pub/el-punk-del-punk-sistemes-alternatius-difondre-idees/" rel="alternate"/>
    <published>2026-04-12T09:34:00+00:00</published>
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  <entry>
    <id>https://phil.anarchy.pub/2026/04/filing-deltachat/</id>
    <title>После сборки обработать напильником</title>
    <updated>2026-04-05T21:00:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>phil</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Поток беженцев из телеграма и им сочувствующие лица иногда выдумывают своим новых виртуальным пристанищам такие пользовательские сценарии, что волосы шевелятся. На днях админ &lt;code&gt;deltachat.ru&lt;/code&gt; собрал небольшой каталог групповых чатов и приватных каналов в виде webxdc-приложения. Почему это одновременно смешно и страшно:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Мини-приложения webxdc отлично работают в изоляции от внешнего мира и всех его веяний. Любая ссылка «наружу» — повод показать предупреждающую плашку: &lt;em&gt;вы сейчас перейдёте чёрт-те куда и будете сами нести за это ответственность&lt;/em&gt;. И это отличная идея! Калькулятор или пасьянс не смогут самостоятельно выдать вовне собранную с вас телеметрию. Но внешние ссылки&lt;sup class="footnote-ref" id="fnref-1"&gt;&lt;a href="#fn-1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; можно как подменить зловредными, так и сопроводить трекерами (предупреждающая плашка покажет ссылку целиком, но её ещё нужно рассмотреть). Подменить ссылки не стоит труда даже тому, кто за двадцать лет службы в органах не в силах дослужиться до майора: webxdc-приложения — не компилируемые, это просто zip-архив, всегда готовый к пересборке.&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Всякий каталог требует постоянного пополнения и обновления. webxdc-приложения задуманы как автономные программы, которые не просят постоянной поддержки и контроля со стороны разработчика. На заре вычислительных машин софт был именно таким, но дело, конечно, не в ностальгии: постоянно производить клоны прежнего каталога и неизбежно отпускать их в путешествие по сарафанному радио значит сознательно путать карты.&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Любой участник группового чата на входе получает право администрировать состав чата. Каждому и каждой дельта вручает ключи шифрования всех прочих в группе&lt;sup class="footnote-ref" id="fnref-2"&gt;&lt;a href="#fn-2"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;. В кругу доверенных сообщниц это не станет проблемой, а вот любая попытка создать сколько-нибудь серьёзный эрзац открытого веб-форума принесёт вам зловредных акторов — случайных скучающих или ваших непосредственных противников. Телеграм годами позволял группам ненависти по типу поздняковцев или активистов Талипова проводить кампании травли и развивать свои навыки поиска профилей жертв. В условиях дельтачата тролли упрутся в стену сразу, как только уничтожат первый слой вашей организации, но и это малоприятно.&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Каналы дельтачата — приватные, они отлично подходят, чтобы слать уведомления ограниченному круг лиц о статусе вашего общего интереса. По внутренней логике они ближе к групповому чату в Сигнале, где у рядовых участников отключёна возможность писать сообщения&lt;sup class="footnote-ref" id="fnref-3"&gt;&lt;a href="#fn-3"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt;, нежели к публичному телеграм-каналу. Cлово «канал» вызывает непроизвольные ассоциации у подавляющего числа постсоветских людей, потому в каталог попала ссылка на одно независимое русскоязычное телеграм-сми (которое, к слову, работает за доходы от рекламы).&lt;/p&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Что же стоит предложить горемыкам, которые силятся вообразить дельтачат суперприложением, полноценной альтернативой телеграму?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Прежде всего, блоги, простые почтовые рассылки, а также их комбинации. Блогу легко попасть в список блокировки — выручат RSS-читалки и RSS-мосты, которых сонм, и каждая играет роль вашего личного прокси-сервера. На Substack обосновались и зарабатывают нацисты — и не все захотят с ними соседствовать. На счастье, платформе давно есть альтернативы, например, Ghost.org, авторы и редакции с доходом могут себе позволить миграцию туда. Не стоит забывать и о федивселенной — непаханом поле как для полицейского государства, так и для нас, пытливых и неугомонных.&lt;/p&gt;
&lt;section class="footnotes"&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li id="fn-1"&gt;&lt;p&gt;Все веб-ссылки по отношению к webxdc-приложению — внешние, даже если ведут обратно в дельтачат.&lt;a href="#fnref-1" class="footnote"&gt;&amp;#8617;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn-2"&gt;&lt;p&gt;Контакты всех когда-либо встреченных вами пользователей оседают в одном подменю вне зависимости, нужны ли они вам. Практической пользы в такой свалке уже сейчас мало, а если дельтачат продолжит телеграммизироваться, она станет очевидной обузой.&lt;a href="#fnref-2" class="footnote"&gt;&amp;#8617;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li id="fn-3"&gt;&lt;p&gt;Cм. текст CrimethInc. 2024 года &lt;em&gt;&lt;a href="https://crimethinc.com/2024/05/27/the-sunbird-how-to-start-an-announcements-only-thread-on-signal-and-how-organizers-in-austin-used-one-to-coordinate-solidarity-with-palestine"&gt;The Sunbird: How to Start an Announcements-Only Thread on Signal&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;.&lt;a href="#fnref-3" class="footnote"&gt;&amp;#8617;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;/section&gt;
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    <published>2026-04-05T21:00:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/la-carn-podrida/</id>
    <title>La carn podrida</title>
    <updated>2026-03-28T23:52:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>desposseit</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;He tornat a pujar al metro dia si dia també. La carn podrida ha tornat a actuar. Sembla que m’he de fer càrrec d’una taca genètica sobre la que no tinc cap control. Primer va caure sobre nosaltres ensenyant-nos els ullals però sense mossegar. Un primer ensurt. Van passar els mesos amb normalitat, però ara les dents s’han clavat fins a esgarrapar el teixit edipòs.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hematoma cerebral, pèrdua de control sobre una cama i un braç, i un cos pesat que cau sobre un llit sense possibilitat de funcionament autònom. Cau el menjar sobre el pit, i entre bromes (l’únic que ens queda, fer bromes) teixim amistat amb un grup de gent que desitjaria no haver conegut mai: el personal sanitari.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Però, què puc dir? Sort que son allà, en aquell edifici higienitzat, on el disseny queda reduït a una massa homogènia i blanca o grisa de “boxes” amb diferent maquinaria especialitzada. On les persones son el número de l’habitació, i l’olor a desinfectant infecta el meu olfacte. Entre tot això, l’única cosa que ens recorda que som a la Terra són aquells humans de profunda paciència i coneixements sense fi. Persones que, tot i que no voldria haver conegut mai, ara voldria abraçar i agraeixo infinitament la seva tendresa en cada paraula i moviment.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La carn podrida no para d’extendre’s. Els seus tentacles s’allarguen i s’arronsen, i passen fins i tot per la genètica, afectant-me a mi també. Com a portador de tot allò que la natura ha decidit que jo porti del meu pare, puc tenir també aquesta petita malformació del cervell que genera tota mena de resultats indesitjats. Que en aquest diari quedi constància que pateixo per aquesta herència tan poc agraïda pel cos que l’alberga.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Però el dia a dia no tracta del futur, d’un mal desconegut en existencia i en extensió. Ara el problema és el present tan incert de les cures constants, de les quatre hores de metro diàries, dels horaris de l’hospital incompatibles amb els de la meva vida. I l’única via de transitar això sembla ser deixar-ho tot sense mirar enrere i deixar-me endur per una corrent que no controlo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miro el metro i em sembla un altre “box”. Aquesta habitació compartida és la meva sala d’estudis ara, l’espai per a escoltar música, on tinc els pitjors atacs d’angoixa i on escric. He tornat a pujar al metro dia si dia també. Mentre uns no poden sortir de la seva habitació d’hospital jo entro en aquesta per a arribar fins a ells.&lt;/p&gt;
</content>
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    <published>2026-03-28T23:52:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/fa-olor-de-mel-a-collserola/</id>
    <title>Fa olor de mel a Collserola</title>
    <updated>2026-03-05T18:00:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>desposseit</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;img src="https://desposseits.com/system/media_attachments/files/116/136/697/056/087/915/original/ebf0d314f7470383.jpeg" alt="Una foto d'una planta de Tàrrec" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ja és aquí la primavera. Bé, no literalment, però el procés de florir, créixer, que el camp es torni verd, i que de cop esclati en mil colors ja ha començat. Per tota Collserola s'escoltava l'avís dels ametllers i cirerers, cridaven en blanc i rosa que ja era aquí un canvi de temps. I amb tanta pluja i quatre o cinc graus més han aparegut les primeres flors i plantes, omplint tot d'olor de mel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Només s'ha de posar un primer peu en un camí i ja es pot notar que deixem enrere l'asfalt i entrem en un món d'hormones vegetals. Que &lt;a href="https://www.interesjournals.org/articles/plant-communication-do-trees-really-talk-to-each-other.pdf"&gt;les plantes parlen amb un Internet propi&lt;/a&gt; (WWW: Wood Wide Web) no és cap misteri, i que terra i aire són els seus medis de connexió tampoc. Ara bé, per molt que coneguem cada vegada millor els seus sistemes, hem perdut molts coneixements que abans eren més aviat comuns sobre la nostra vegetació.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La majoria de la població urbana només coneix les plantes que fan molta olor o tenen flors de colors molt vius. O encara pitjor, alguns només tenen consciència de les espècies cultivades, és a dir, productes preparats per al seu consum, no éssers vius part d'un medi on aquesta mateixa persona viu. Els espais naturals estan plens de vegetació de tota mena amb rols molt diferents, que permeten que aquest romaní o la farigola que tothom coneix puguin créixer. I no només això, moltes d'aquestes herbes no tan populars tenen propietats culinàries o medicinals, però ara només s'utilitzen les varietats cultivades o la química industrial per a replicar els seus efectes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Collserola que conec millor és bastant pobra en vegetació, però encara i amb això sé trobar unes quantes espècies fàcilment. Espàrrecs, romaní, ametlles, aranyons, fonoll, alls, borratja... el camp és vida. Però més enllà d'aquests noms que estic segur que com a mínim us sonen, hi ha més plantes que són habituals a la muntanya mediterrània. I tampoc cal buscar-les molt, ja hi ha moltes d'interessants a la mateixa vora dels camins que transiten cada dia milers de persones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tàrrec (Salvia verbenaca), per exemple, és una de les que més m'agrada. Les seves flors taquen els camps d'un color lila llampant per sobre d'una mata que moltes vegades creix enganxada a terra. Té una olor suau, i s'ha utilitzat com a antiinflamatòria, cicatritzant, col·lutori dels ulls... Podeu trobar més usos &lt;a href="https://www.jardibotanic-gombren.cat/docs/SALVIA%20VERBENACAsg.pdf"&gt;en aquesta fitxa espectacular&lt;/a&gt;. Sempre ens oblidem que les plantes no són només flors i fruits, també tenen arrels, llavors, fulles i fases diferents segons l'època de l'any, on canvien totalment de composicions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si feu una ruta aquests dies per la banda de Collserola que toca a Nou Barris i Horta veureu que hi ha una invasió de flors. Però si us hi fixeu bé, veureu que hi ha unes plantes concretes que es repeteixen constantment: la ravenissa (Diplotaxis erucoides), el citró o ravenissa negra (Hirschfeldia incana), la mostassa blanca (Sinapis alba) i la mostassa borda (Sinapis arvensis). La primera i la segona es poden menjar, han estat part de la cuina tradicional encara que ara ningú les vulgui. Es poden utilitzar en amanides, però millor fer una barreja amb altres fulles, com les de la mostassa, i d'altres d'espècies cultivades. De la mostassa blanca s'han d'agafar les llavors abans que madurin totalment. D'aquí surt una mostassa de gust suau.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://desposseits.com/system/media_attachments/files/116/133/799/315/230/891/original/b84dd71e2829cf61.jpeg" alt="Una foto de l'aranyoner en flor" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sota l'atenta mirada del xoriguer també podreu trobar altres espècies que ja he mencionat. Ara està en flor també l'aranyoner (Prunus spinosa); és espectacular com ensenya les seves branques cobertes de blanc sobre la resta de vegetació. Quan surtin aranyons intentaré fer una melmelada, però crec que serà complicat per la quantitat de llavors que porten. Diuen que el gust és comparable al de l'umeboshi japonès. Hauré de fer la prova comparant l'un amb l'altre. També surten ja petites calèndules (Calendula arvensis) per tot arreu. Per si no ho sabeu, les seves flors també s'han menjat tota la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No voldria escriure sobre plantes properes i deixar-me una de les que té un ús més extens, documentat i encara recurrent: la dent de lleó (Taraxacum officinale). S’ha anomenat pixallits pel seu efecte diürètic, però amb les seves fulles encara es fan amanides a mitja Europa. La trobareu a tot arreu. I atenció: les arrels torrades s’han utilitzat de vegades com a substitutiu del cafè, ja que són amargues. Bé, de fet s’aprofita tot d’aquesta planta, les flors també. Direu, sí, però hi ha moltes plantes similars (com les que aquí anomenem lletsons): no patiu, es podria dir que pràcticament totes són segures. Sense cap dubte heu de vigilar, però podeu estar tranquils. Això sí, no l’agafeu massa tard o amargarà, quan arribi la primavera és el moment perfecte. Tampoc en recolliu a zones urbanes. Us deixo aquí &lt;a href="https://www.gastronomiasalvatge.com/2014/05/dent-de-lleo-planta-imprescindible.html"&gt;un blog amb informació de com collir la fulla i alguna idea per a la cuina&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fer una volta per la muntanya no és només una ocasió per desconnectar de les nostres vides, sinó també una forma de connectar amb el nostre entorn i la poca natura que tenim a prop. Això no vol dir fer un ús consumista d’aquests espais i les seves plantes, ans al contrari, hem de conèixer i respectar els seus cicles vitals, igual que ho fariem amb la resta d’éssers vius. És l’única forma de mantenir el nostre entorn amb vida. I abans de sortir a caminar no oblideu mai la guia, &lt;a href="https://canmasdeu.net/wp-content/uploads/2023/05/PLANTES-COLLSEROLA-COMPRIMIT-BONA-QUALITAT.pdf"&gt;aquí us deixo una feta per la bona gent de Can Masdeu&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://substackcdn.com/image/fetch/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fd889c239-c496-4392-9f49-55d1157e57c6_4032x3024.jpeg" alt="Un ametller en flor i de fons la ciutat de Barcelona" /&gt;&lt;/p&gt;
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    <published>2026-03-05T18:00:00+00:00</published>
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    <id>https://desposseit.anarchy.pub/biblioteca-marginal-objectes-fotografia/</id>
    <title>Biblioteca Marginal: els objectes de la fotografia</title>
    <updated>2026-02-22T09:53:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>desposseit</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;El nostre entorn està en constant procés de canvi. No importa el que mirem, siguin objectes humans, paisatges, el cel, un arbre o una persona. Tal com intuïa Kropotkin, tot el que veiem és producte de la concatenació d'accions del passat, siguin milions d'anys d'existència de la Terra o una societat de milers d'anys en el nostre cas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Som una acumulació, un recipient que mai està del tot ple i que de segur no és buit, ja que tenim una motxilla darrere ben carregada. Però hi ha espai infinit per a tot el que vingui. Això és el que fa que siguem com som, que tinguem el que tenim, i que visquem en un lloc tal com és ara mateix.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé fins a quin punt els fotògrafs pensen en aquestes coses. A través de la pràctica fotogràfica es poden arribar a albirar alguns canvis, els més petits de tots, encara que visualment són impactants. Els canvis més grans, però, queden lluny i no sabem si mai podrem utilitzar imatges per a trobar les diferències entre èpoques molt espaiades. Qui sap durant quants anys es pot mantenir una imatge fotografiada, un dels objectes més fràgils que existeixen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Però les fotografies que ens ocupen en aquest capítol de la biblioteca marginal no aparenten fragilitat. El que si mostren són detalls del nostre entorn congelats al temps, que fins i tot poden desaparèixer molt aviat o ja ho han fet. O que potser, gràcies a la fotografia, no ho han fet. Entrem en matèria per a entendre-ho.&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Irene Visa - Twentysix Casetes del Delta (2022)&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6777-2.jpg" alt="Portada de Twentysix Casetes del Delta" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El món de la fotografia és molt autoreferencial, i aquest és un bon exemple. Ed Ruscha va publicar el fotollibre anomenat Twentysix Gasoline Stations en 1963 (&lt;a href="https://monoskop.org/images/0/02/Ruscha_Ed_Twentysix_Gasoline_Stations.pdf"&gt;mireu-lo aquí, encara que una mica malament escanejat&lt;/a&gt;), conegut com un dels primers llibres d'artista o fotollibres d'autor. Aquesta publicació ha estat imitada moltes vegades, fins a arribar a ser un gènere en si mateix, ja que podríem fer una llista de desenes de llibres que la reprodueixen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A casa nostra no hi ha gaires exemples que jo conegui, encara que de segur existeixen. Fa pocs anys, en 2022, va aparèixer Twentysix Casetes del Delta, una idea brillant firmada per Irene Visa d'un projecte que jo sempre he volgut fer quan he estat en aquella zona. Les petites construccions, envoltades de camps d'arròs i en un paisatge pla i repetitiu són perfectes per a aquest tipus de sèrie, i més encara si es vol imitar el projecte de Ruscha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Com a projecte fotogràfic compleix amb tots els requisits per a encantar en aquest món de les imatges: fa referència a un treball molt conegut, la presentació és excel·lent, és una sèrie prou llarga i sòlida d'un tema concret, i estèticament és impecable. Les casetes del delta, a més, desapareixeran en algun moment igual que les gasolineres d'Ed Ruscha. De fet, qui sap quantes imatges d'aquest treball ja han canviat per complet després dels últims episodis de pluges i vent. Si voleu fer una sèrie fotogràfica penseu en fer quelcom semblant, aprendreu moltíssim.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6779-2.jpg" alt="Imatge d'una casa a Twentysix Casetes del Delta" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6780-2.jpg" alt="Imatge d'una casa a Twentysix Casetes del Delta" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Richard Misrach - Grapestake Gallery Exhibition Catalogue (1979)&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6766-2-1.jpg" alt="Portada del catàleg Grapestake Gallery Exhibition Catalogue" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unes petites muntanyes pedregoses s'entreveuen sobre el desert a la llum de la nit. Al voltant del subjecte s'expandeix una llarga llista d'espais que per a molts són simplement el no-res. Però per a Richard Misrach això no és cap problema. Recuperant l'essència de molts treballs de Walker Evans i la seva fotografia amb objectiu vernacular, aquest no res esdevé subjecte. Com si fos un model, Misrach retrata el desert amb totes les seves cares. I també els seus habitants: cactus, pedres, matolls en aparença secs i durs, però vius i de formes quasi d'un altre planeta. Aquesta absència de res d'interès es converteix en una font d'inspiració i vida en mans de Misrach, que de nit i amb un flash estroboscòpic, va posar llum a la foscor (perdoneu-me per la frase).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Per cert, m'encanta que Rebecca Solnit ha treballat fent textos i xerrades amb el treball de Misrach moltes vegades, tot un indicador de qualitat en el seu treball i com a persona.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6772-2.jpg" alt="Imatge d'una palmera" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6767-2.jpg" alt="Imatge d'un matoll molt estrany" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h1&gt;Pia Paulina Guilmoth &amp;amp; Jesse Bull Saffire - Fishworm (2025)&lt;/h1&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6784-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ja he comentat que la fotografia és autoreferencial, i en els últims anys encara ho ha estat més. Personalment, jo tinc una obsessió amb fer fotos de fotos. Tota aquella foto impresa fotografiada amb l'entorn on és presentada sempre em crida molt l'atenció. Les relacions generades entre l'espai i la imatge no solen ser gaire adients. Suposo que és per culpa de la influència de Moriyama i altres japonesos. Em puc imaginar que Pia Pauline Guilmoth (la meva fotògrafa actual preferida, parlaré d'ella en altres posts) i Jesse Bull Saffire també tenen un interès en quelcom semblant. Però en comptes de buscar on és presentada la imatge han buscat imatges impreses, les han extret del seu context i les han barrejat fent que es relacionin entre si en una nova seqüència.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6788-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6787-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;L'origen de les imatges és variat, però afegeix informació molt valuosa a la sèrie. Van trobar una col·lecció de pornografia gai a les escombraries d'un polític local, diaris antics en cases abandonades, fotografies d'àlbums familiars, fotos llançades a la paperera o trobades en mercats de segona mà, revistes antigues, etc. Tot això passat per un sol filtre, una fotocopiadora que es van trobar el dia dels mobles (allà és un sol dia a l'any) sota la pluja. A tot aquest batibull van afegir fotografies fetes per ells amb càmeres digitals dels 2000 de vuit megapíxels.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Moltes d'aquestes fotografies ja haurien desaparegut si no fos per aquest treball. No contenien res d'interès per a la majoria de gent, i a través de la pràctica d'aquests dos artistes han trobat una nova vida. Potser no té gaire interès tampoc aquest treball per a molta gent, a mi personalment em fascina tant per la idea (que no és nova, en absolut) com per l'estètica. Caminant entre l'excentricitat i el mal gust de Gummo i un hiperrealisme que xoca amb les idees que tenim de la societat en que vivim és impossible que aquestes imatges em deixin indiferent. El llibre, per si us interessa, encara es pot comprar en la increïble editorial Void, d'Atenes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6789-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;
&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6786-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;
&lt;img src="https://agentsdelamort.com/wp-content/uploads/2026/02/IMG_6785-2.jpg" alt="Portada del llibre Fishworm" /&gt;&lt;/p&gt;
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    <published>2026-02-22T09:53:00+00:00</published>
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    <title>La IA és una merda com una catedral</title>
    <updated>2026-02-18T08:02:00+00:00</updated>
    <author>
      <name>desposseit</name>
      <email>hidden</email>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Llegir articles en blogs personals sobre la IA dient que és una eina molt útil i no-sé-què em fa posar malalt. A les persones que escriviu aquesta mena d’històries ridícules: feu vergonya. Esteu menjant cul de les grans tecnològiques i poc més. Teniu fe però cap coneixement, i a sobre ens voleu vendre que en sabeu més que la resta o que teniu la clau de l'èxit: sou la representació humana de la venda de fum la IA, i per això us ha atrapat i la reproduïu. Sou exactament l'objectiu d'aquesta competició de veure qui demostra ser més imbècil, i us asseguro que esteu guanyant. Us penseu que la IA és una entitat supercomplexa, però sou com el vell que trobava un misteri en com funcionava el DVD mentre que el nen el programava sense dificultats. Però no vull escriure aquest article només per insultar, sinó per a també afegir potser una mica d’informació al debat.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Us explicaré la meva experiència personal. Treballo desenvolupant software i, per desgràcia per a mi i tots els meus companys, també treballo desenvolupant “AI first products” o el que sigui que signifiqui. Recordeu allò del “bio”, “eco” o qualsevol altra etiqueta de l'estil que feia vendre? Bé, això és exactament igual. A la meva feina tenim eines que fan el mateix (i molt millor) que la &amp;quot;IA&amp;quot; que hem desenvolupat, però ara la tendència és que tot estigui en un xat. Doncs tal com ens han demanat hem fet que aquestes eines estiguin accessibles al xat. Els clients flipen i diuen hòstia, quina eina més guapa la IA, però quan van a l'altra pantalla que fa exactament el mateix (de fet, millor) els hi sembla tot massa ordinari per a comentar-ho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Amb els xatbots generalistes ha passat alguna cosa semblant, en comptes de buscar a Google i passar un minut discernint entre el que t’interessa i el que no, ara reps una informació en deu segons que no pots comparar amb altres resultats i que si no és el que esperes (perquè ja saps una mica del tema i entens que allò no té gaire sentit) t'embarques en una espiral de preguntes i respostes, i fins i tot acusacions (“això d’on ho treus??”, “Ai perdona m’ho he inventat tens raó”, etc.) amb una màquina. És com parlar amb una paret d'una habitació buida i esperar que retorni quelcom diferent de l'eco de la nostra veu.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sent realistes això d'adaptar un programari ja produït a què sigui accessible en un xat amb la IA són poques hores de feina i ho tens enllestit. Una vegada fet, ja ens podem posar l'etiqueta i tots contents (clients i empresa). Però on afecta de veritat aquesta campanya de màrqueting i on comproves que ha funcionat molt bé és al dia a dia de la meva feina. Fa uns deu anys que programo, i uns cinc que reviso codi d'altres habitualment, i mai de la vida havia corregit tantes línies de codi que no serveixen per a res. És greu fins al punt que jo he deixat de programar molts dies només per a corregir codi escrit per la IA, ja que generava problemes greus de seguretat i rendiment. Això que la IA ens fa guanyar temps és una mentida gegant que no només s'han empassat tots els empresaris sense excepció, sinó que a més repeteixen sense parar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Per política d'empresa jo he d'utilitzar la IA diàriament. Tinc un &amp;quot;agent&amp;quot; que suposadament ha de fer el codi per mi o ajudar-me bastant en les meves tasques. També suposadament usem els LLM més potents que existeixen, i paguem una pasta per a tenir-los. A més tenim cursos que han costat molts milers d'euros que ens han ajudat a saber exactament com funciona tot aquest merder i com fer que treballi de la forma més precisa i eficient possible. I amb tot i això no podria dir un sol moment que la IA m'hagi ajudat d'una forma ràpida i eficaç. Quan pot funcionar millor és quan s'han de copiar i enganxar fitxers canviant un nom, però fins i tot en aquests casos és tan lenta que ho faig jo més ràpid i m'asseguro no haver de fer correccions.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La inversió que s'està fent ara mateix en IA a la meva empresa supera en anys llum qualsevol inversió feta en formació i contractació. Això vol dir que si hi havia 100.000 € anuals que es podien convertir en dues persones noves contractades amb un bon sou, ara amb el mateix import tenim una subscripció de lliure accés a una IA que genera problemes constantment. Però evidentment això era un exemple, la realitat és que estem parlant de quantitats molt més grans, de desenes de milions d'euros invertits a vendre fum només a la meva empresa. És a dir, de centenars de persones que es podrien contractar amb aquests diners per a desenvolupar projectes interessants, que serien molt més hàbils que aquesta eina feixuga i poc precisa, que no sabrem mai quan funcionarà bé i que té costos molt més alts que les persones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Que la IA generarà nous llocs de treball és mentida. La inversió feta clarament apunta que la major part del pressupost està destinat ara mateix a l'estètica, a l'embolcall del producte, i no als treballadors. Els que estem a dins dels negocis de la tecnologia ho veiem ben clar, el que diuen els empresaris i el que sentim els que estem utilitzant-la diàriament canvia completament.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No vull ni entrar en ecologismes, control social, seguretat en general, problemes de salut mental, venda de dades, problemes en l'aprenentatge, privacitat, recursos necessaris, escassetat de peces essencials per a la computació, monopolis, drets d'autor... la llista és massa llarga. Jo, amb aquest petit article, només volia dir que la IA és una merda com una catedral.&lt;/p&gt;
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    <published>2026-02-18T08:02:00+00:00</published>
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